SAN FRANCISCO.— Minutos después de la 7:00 de la noche del 4 de noviembre, cientos de personas esperaban en una larga fila para ingresar al Yerba Buena Center for the Arts (YBCA), donde se celebrarían los resultados de la elecciones. Al momento ya se conocía al ganador. Los automóviles tocaban el claxon ; otros gritaban ¡ O-ba-ma!, ¡O-ba-ma!
Adentro estaba lleno, desde el pasillo hasta la gran sala donde se instalaron pantallas gigantes y sistemas de audio. Cuando se transmitió el discurso del republicano John McCain para felicitar al presidente electo Barack Obama por su victoria la gente se volvió loca. Había personas que no paraban de llorar. La emoción en el lugar era muy impresionante.
El testimonio de José María Franco, director técnico del YBCA, en ese mismo instante fue: "Convocamos a todo el mundo a esta fiesta, de cualquier preferencia política, pero tengo que decirles que mi corazón está latiendo muy fuerte". No puedo parar de llorar. Espero que vengan tiempos mejores. Estamos en una crisis financiera muy grave y no va ser fácil salir de ella. Tenemos que salir de una guerra que nos ha dejado en la bancarrota. Va ser muy pesado cambiar el curso de la historia de este país, pero creo que él [Obama] puede hacerlo. Todo mi apoyo para él".
"Creo que es un cambio tremendo para los Estados Unidos. Hace unos años esto no hubiera sido posible. Ha llegado un personaje con tremenda inteligencia. Tuve el lujo de conocerlo hace seis o siete años, y es una persona con mucho deseo, con mucho interés y mucha sabiduría sobre los problemas y los encantos de este país", comentó Haydee Rodríguez, encargada del departamento de desarollo de YBCA, que ofreció la fiesta de manera gratuita.
"Para mí este es un cambio tan enorme, pero también es un cambio que me da una gran ilusión para nuestro futuro, al ver que la gente pidió esto. Nuestro gran error de años anteriores es que creíamos que éramos ‘el todo’ del mundo, sin darnos cuenta que nuestras acciones están conectadas con otros países , que afectamos a los demás con nuestro poder económico. Creo que hoy es el momento para rectificar el camino", agregó Rodríguez.
Cuando se transmitió el discurso de victoria de Barack Obama, el YBCA se convirtió en una extensión de la audiencia a la que se dirigió el nuevo Presidente en la ciudad de Chicago. Cuando se coreaba el "Yes, We Can" (Sí se puede) se podía sentir que era pronunciado al unísono a lo largo del país.
SAN FRANCISCO.— Minutos después de la 7:00 de la noche del 4 de noviembre, cientos de personas esperaban en una larga fila para ingresar al Yerba Buena Center for the Arts (YBCA), donde se celebrarían los resultados de la elecciones. Al momento ya se conocía al ganador. Los automóviles tocaban el claxon ; otros gritaban ¡ O-ba-ma!, ¡O-ba-ma!
Adentro estaba lleno, desde el pasillo hasta la gran sala donde se instalaron pantallas gigantes y sistemas de audio. Cuando se transmitió el discurso del republicano John McCain para felicitar al presidente electo Barack Obama por su victoria la gente se volvió loca. Había personas que no paraban de llorar. La emoción en el lugar era muy impresionante.
El testimonio de José María Franco, director técnico del YBCA, en ese mismo instante fue: "Convocamos a todo el mundo a esta fiesta, de cualquier preferencia política, pero tengo que decirles que mi corazón está latiendo muy fuerte". No puedo parar de llorar. Espero que vengan tiempos mejores. Estamos en una crisis financiera muy grave y no va ser fácil salir de ella. Tenemos que salir de una guerra que nos ha dejado en la bancarrota. Va ser muy pesado cambiar el curso de la historia de este país, pero creo que él [Obama] puede hacerlo. Todo mi apoyo para él".
"Creo que es un cambio tremendo para los Estados Unidos. Hace unos años esto no hubiera sido posible. Ha llegado un personaje con tremenda inteligencia. Tuve el lujo de conocerlo hace seis o siete años, y es una persona con mucho deseo, con mucho interés y mucha sabiduría sobre los problemas y los encantos de este país", comentó Haydee Rodríguez, encargada del departamento de desarollo de YBCA, que ofreció la fiesta de manera gratuita.