Un hombre mientras observa el nevado El Illimani en la pequeña población aimara de Khapi. (FOTO: EFE)
1/1

Sin embargo, según Aruquipa, esa aparente beneficio pronto se convirtió en un problema porque a medida que aumenta el calor aparecen plagas antes desconocidas difíciles de erradicar.

El dirigente se ha convertido prácticamente en un experto sobre la complejidad científica que supone el cambio climático, la responsabilidad de los países ricos y sus industrias y la necesidad de reclamar en los foros internacionales una ayuda para pueblos como el suyo.

De hecho, el mes pasado él y otros miembros de su comunidad como Seferino Cortes, se presentaron en la ciudad de Cochabamba ante un tribunal internacional que analizó denuncias de contaminación.

Aruquipa viajará en los próximos días a Suecia para presentar el caso de Khapi, mientras que Cortes se encuentra en Barcelona en el congreso sobre el cambio climático que precede a la Cumbre que se celebrará en Copenhague en diciembre.

"Si el Illimani deja de existir con qué viviremos nosotros o nuestros hijos, que es en quienes estamos pensando", se preguntó Cortes hace pocos días al despedirse de su comunidad que ha cerrado filas para exigir la ayuda económica que compense el perjuicio que padecen.