Wiers Farm es una de las operaciones agrícolas más grandes de la región y una de las que emplea más trabajadores extranjeros. (FOTO: AP)
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WILLARD, Ohio (AP).- Las nubes están bajas cuando los trabajadores, con jeans gastados, camisas y gorras de béisbol polvorientas, comienzan a descender de un autobús escolar blanco en un campo lleno de plantas de pimientos verdes.

Con la eficacia de una máquina, unos 80 trabajadores -todos hombres, hispanos, menores de 45 años-, buscan entre las plantas verdes hasta encontrar pimientos relucientes, que cargan en cestas.

Cuando la cesta está llena, la cargan al hombro y la llevan a un camión. La alzan y se la entregan a dos hombres que vuelcan los pimientos.

Hacen falta unos 45 pimientos para llenar una cesta. Un trabajador experto lo hace en no más de dos minutos. A los más nuevos puede tomarles un máximo de cinco minutos.

Los trabajadores recogen y transportan miles de pimientos por día. Es una tarea pesada, que desgasta los músculos de la espalda. Están inclinados todo el día y surgen fuertes dolores.

"Le hace mucho daño a la espalda", expresó George Gamboa, quien ha trabajado en esto por años. "Llega un momento en que uno está todo entumecido. A veces, uno regresa al trabajo al día siguiente y todavía siente dolor del día previo".

De todos modos, los trabajadores no se amilanan. Saben que el dolor es parte del trabajo.

Gamboa nació en Naples, Florida, y comenzó a trabajar en las plantaciones antes de cumplir 13 años, lo que no es inusual entre los peones del campo.

Sus padres, quienes vinieron a Estados Unidos de jóvenes, son capataces en la Wiers Farm, granja de Willard donde trabajan desde hace 31 años.

Sus padres mantienen un pie en el centro del país y otro en la Florida. Van donde hay cosechas.