Segunda parte

Aunque ningún tipo de seguro de salud cubrirá todos los gastos, es esencial que decidas cuál es el plan que más te conviene sin tener que incurrir en pagos excesivos.

Después de conocer la información básica sobre cómo funcionan las diferentes opciones de seguros de salud, debes responder algunas preguntas, antes de hacer tu elección. Primero es fundamental saber si tu empleador va a pagar el costo total de la prima del plan o solo una parte de ella, pues la mayoría de compañías solo pagan una porción de los gastos de seguro, por lo que es importante saber qué porcentaje cubrirán y cuánto saldrá de tu bolsillo…

El segundo aspecto importante es averiguar si la empresa te está dando la opción de elegir entre un seguro tradicional de indemnización (cuota por servicios) y uno de asistencia médica prepagada (manager care). Generalmente los planes de asistencia médica prepagada, en particular las HMOs, te ofrecen cobertura sin que tengas que gastar mucho de tu propio bolsillo. Es decir, que quizás no tendrás que pagar deducibles y hacer copagos, o si los tienes que hacer, serán muy bajos. El problema en este caso es que las opciones de proveedores serán limitadas.

Restricciones

Por otro lado, las HMOs usualmente tienen más restricciones acerca de los beneficios que puedes recibir. Aparte de limitar las opciones de médicos y proveedores, también restringen los servicios que estos médicos te pueden ofrecer, en términos de tiempo de estadía en un hospital, del tipo de medicamentos que te pueden recetar o de los exámenes de diagnóstico que te pueden practicar.

Por eso, tu decisión a la hora de elegir un plan debe tener en cuenta tus necesidades y las de tu familia en materia de salud. Si tienes una enfermedad crónica o tienes un hijo con asma, o un miembro de tu familia tiene problemas mentales, debes indagar cuál es el nivel de cobertura para esas condiciones que te dan los diferentes planes, si el plan acepta o no condiciones preexistentes, y si las acepta, qué requisitos pone.