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Primera parte

Aunque los costos siguen subiendo y la cobertura disminuya, tener una póliza de salud es esencial para tu bienestar y el de tu familia. Aprende cómo funcionan esos planes para seleccionar el que mejor se ajusta a tus necesidades y presupuesto.

La prestación de servicios de salud en Estados Unidos ha cambiado mucho en los últimos 25 años: anteriormente, la mayoría de las personas contaba con un tipo de seguro de indemnización con el que podía recibir atención de cualquier médico, hospital u otro proveedor, que cobraban por servicios prestados. Una parte de los costos de esa atención la pagaba el seguro y la otra, el paciente. En la actualidad, aunque todavía existen los planes de indemnización o planes de cuota por servicio, más de la mitad de los estadounidenses que tienen seguro de salud hacen parte de algún tipo de plan de asistencia médica prepagada o managed care.

En los planes de cuota por servicio, el usuario puede acudir a cualquier doctor o proveedor de servicios de salud y no necesitará un referido para ver a especialistas.

Generalmente, el plan pagará la mayor parte del costo del servicio médico, pero solo para los problemas de salud que se incluyen en la póliza y que se consideran médicamente necesarios.

En la mayoría de los casos, el médico o proveedor de servicios cobrará a la aseguradora la porción que le toca pagar. Pero algunas veces, el usuario tendrá que pagar el costo cuando recibe el servicio y después presentar un reclamo a la aseguradora para recibir el reembolso.

Los costos que el usuario tendrá que pagar por un plan de cuota por servicio incluyen primas, deducibles y coseguros. El valor de la prima dependerá del tipo de cobertura, las características del plan y los factores de riesgo del asegurado.