Ahora que las pérdidas de empleo en Estados Unidos están siendo mucho mayores de lo que se pensaba, un gran número de personas está considerando relocalizarse en otra ciudad, ya sea porque han sido transferidos por sus trabajos, o porque desean empezar de nuevo en lugares donde hay más oportunidades de empleo.
Balancear lo negativo y lo positivo de esa decisión
Averigua a fondo el costo de vida en el nuevo destino: costos de vivienda, de transporte, de comida, de los seguros de auto, etc. (el Internet puede ser una buena herramienta).
Haz cuentas realistas y lo más exactas posibles de los nuevos gastos que vas a enfrentar y los ingresos que piensas recibir. Calcula también los depósitos que tendrás que poner para la renta, la electricidad, los costos de instalación del cable, el teléfono, etcétera.
Considera cómo mantener lo más bajo posible el costo de la mudanza. Muchos trabajos les pagan esto a sus empleados, pero si es una mudanza voluntaria, piénsalo bien antes de transportar todas tus pertenencias.
¿Quizás sea el momento de minimizar tu vida, y tirar y regalar cosas que realmente no necesitas? Ten en cuenta que el costo de transportar un enorme y pesado aire acondicionado, una vajilla vieja o un televisor puede costar más que comprar cosas nuevas. Saca cuentas: el costo de empacarlo todo, cajas, papeles para envolver cosas frágiles, el costo de la compañía de mudanzas, o del alquiler de un camión estilo U-Haul que van a conducir al nuevo destino, sin olvidar la gasolina y los peajes.
Considera el estrés que el cambio puede producir en ti y en tu familia. Esto es muy importante. Hay personas que disfrutan los cambios y otras, no lo llevan tan bien.









