1. Agarra el toro por los cuernos… sin alterarte. Divide una página de papel en tres columnas a lo largo. En una apunta tus entradas de dinero y tus ahorros. En otra tus pagos básicos y en la tercera columna tus deudas. Ahí tendrás, de manera realista, en blanco y negro, tu verdadera realidad financiera.
2. Establece prioridades, y decide qué pagos son vitales. Después de establecer el orden y cantidades de tus pagos básicos, decide qué deudas puedes consolidar, especialmente si debes dinero en varias tarjetas de crédito. Transfiere tus balances a una sola. ¡Con este paso estás en camino hacia una buena organización financiera!
3. Paga los saldos menores. Antes de consolidar tus balances, trata de pagarla antes que ninguna otra tarjeta que tenga un saldo pequeño. Romper las deudas en pequeños trozos puede ser una forma excelente de ir eliminándolas.
4. ¡Síguele la pista hasta al último centavo! Escribe cada gasto que haces, guarda recibos y estudia qué puedes eliminar. ¡Te sorprenderán los muchos gastos extras que puedes dejar de hacer sin echarlos de menos! Planea un menú semanal, en el supermercado estudia los especiales y no te dejes tentar por lo que no esté en tu lista de compras. Adquiere tus útiles de limpieza en las tiendas de dólar. En vez de comprar un café "gourmet" en la mañana, desayuna en casa y te ahorrarás $3 diarios ($90 al mes, poco más de $1,000 al año).
5. Estudia y reduce tus gastos básicos. Analiza tus gastos básicos y averigua si hay un plan más económico para tu teléfono celular. Elimina la línea fija de teléfono o landline, y escoge un sistema de cable que incluya tu conexión a internet y tu teléfono fijo por apenas unos dólares más. Recuerda que las compañías de luz, gas y agua han bajado precios y comenzado a ofrecer paquetes convenientes y rebajas para los ciudadanos de la tercera edad.
6. No pagues con retraso. Las instituciones bancarias están ahora más conscientes que nunca del buen crédito. Si pagas tus cuentas con tardanza tu puntaje sufrirá y cada día te será más difícil conseguir préstamos o financiar compras futuras. Además, las penalidades por pagar tarde han subido mucho, lo que es un gasto absurdo e innecesario. Si sólo tienes para pagar el mínimo, eso es mejor que no pagar o hacerlo tarde. Y si la fecha del pago mensual no te conviene, llama a la institución y te la podrán cambiar sin problemas.
7. Imagina lo peor. No es el momento de verlo todo color de rosa, sino de estar preparados para lo peor, ¡aunque no llegue a suceder! Ahorra lo más posible por si alguno en la familia pierde el trabajo.
1. Agarra el toro por los cuernos… sin alterarte. Divide una página de papel en tres columnas a lo largo. En una apunta tus entradas de dinero y tus ahorros. En otra tus pagos básicos y en la tercera columna tus deudas. Ahí tendrás, de manera realista, en blanco y negro, tu verdadera realidad financiera.
2. Establece prioridades, y decide qué pagos son vitales. Después de establecer el orden y cantidades de tus pagos básicos, decide qué deudas puedes consolidar, especialmente si debes dinero en varias tarjetas de crédito. Transfiere tus balances a una sola. ¡Con este paso estás en camino hacia una buena organización financiera!
3. Paga los saldos menores. Antes de consolidar tus balances, trata de pagarla antes que ninguna otra tarjeta que tenga un saldo pequeño. Romper las deudas en pequeños trozos puede ser una forma excelente de ir eliminándolas.
4. ¡Síguele la pista hasta al último centavo! Escribe cada gasto que haces, guarda recibos y estudia qué puedes eliminar. ¡Te sorprenderán los muchos gastos extras que puedes dejar de hacer sin echarlos de menos! Planea un menú semanal, en el supermercado estudia los especiales y no te dejes tentar por lo que no esté en tu lista de compras. Adquiere tus útiles de limpieza en las tiendas de dólar. En vez de comprar un café "gourmet" en la mañana, desayuna en casa y te ahorrarás $3 diarios ($90 al mes, poco más de $1,000 al año).
5. Estudia y reduce tus gastos básicos. Analiza tus gastos básicos y averigua si hay un plan más económico para tu teléfono celular. Elimina la línea fija de teléfono o landline, y escoge un sistema de cable que incluya tu conexión a internet y tu teléfono fijo por apenas unos dólares más. Recuerda que las compañías de luz, gas y agua han bajado precios y comenzado a ofrecer paquetes convenientes y rebajas para los ciudadanos de la tercera edad.