Nueva York
Venezuela es conocida por su riqueza petrolera, por sus misses y peloteros y, en los últimos años por su Presidente, pero Venezuela es una cantera de inagotables talentos, siendo la música una materia prima que el maestro José Antonio Abreu se ha encargado de pulir, promover y hasta exportar.
Laureado alrededor del mundo por su labor como fundador del sistema de Orquestas y Coros Juveniles e infantiles de Venezuela, Abreu tiene 33 años luchando, sin cobijarse en colores políticos, por el talento infantil y por construir un país desde la trinchera cultural.
Ayer, el Carnegie Hall de Nueva York rindió homenaje al director y a su sistema de orquestas con un concierto que ofreció la Orquesta Iberoamericana Juvenil, bajo la batuta de Pablo Mielgo, quien dirigió magistralmente este homenaje que además de Nueva York ya se presentó en Sevilla, Madrid, Valladolid y también estarán en Miami.
Entre las gemas que han salido de las filas de Abreu, se cuenta el laureado director venezolano Gustavo Dudamel, quien en numerosas entrevistas ha alabado públicamente la labor de J.A. Abreu, cuya labor ha sido reconocida por el parlamento sueco con con el Right Livelihood Awrad, conocido como el Nobel alternativo.
No hay duda de que los niños venezolanos y su talento fueron vistos por este promotor cultural como el verdadero petróleo del país latinoamericano.









