Los miembros de Wait. Think. Fast, de izquierda a derecha, Matthew Beighley, Jacqueline Santillán y Thomas King. Jessica Castro
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"Fue un proceso natural. E inevitable. Es algo muy lindo, porque nos llevamos súper bien. No me imagino trabajando de otra manera porque tienes tanta confianza... Si algo me parece que no está bien se lo puedo decir y nadie se va a ofender. Me encanta".

Su pasión por la música surgió de pequeña, cuando residía en Argentina (su familia se mudó a California cuando tenía cuatro años). "Creo que soy la única que toca un instrumento en mi familia... En mi casa en Argentina siempre hubo música", explica.

"Y cuando vinimos acá [fue lo mismo]. Un día me puse a tocar un piano y, por supuesto, los padres quieren que vos seas algo que ellos no fueron. Y así fue, empecé de chiquita a tocar el piano y no lo he dejado".

Cuando habla del álbum Luces del sur, del que destacan varios temas, como el melódico Trouble, el melancólico Winter Lights y el definitivamente comercial Look Alive, Jacqueline Santillán explica que, a la hora de escribir, lo hace "acerca de las historias que están cerca de mí. Y una de ellas es la de los inmigrantes, por eso la canción Jornaleras. Muchos de mis amigos son activistas y trabajan en [organizaciones de] derechos humanos y sus historias, de la lucha del inmigrante o de otros países, están cerca de mí".

"Estoy siempre al tanto de lo que está sucediendo en el mundo", continúa en inglés. "No puedo escribir una canción de amor. Prefiero hablar de temas más interesantes y menos convencionales. [En español:] Pero no voy a decir que escribo canciones políticas. No me siento que estoy en ese nivel todavía".