Enrique Bunbury dice que quería que su nuevo álbum fuera un disco ‘sencillo, que en ningún momento pareciera algo complejo’. Emi Music
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"En realidad trabajo igual que cuando estaba en un grupo. Y mi ambición era exactamente igual a la de ahora: transmitir cosas muy interiores, personales. Yo escucho cosas que hacía con Héroes del Silencio que eran tan personales, tan mías, como cuando canto ahora mismo. No le encuentro tanta diferencia. La única es el nombre que aparece en la portada".

Desde que empezó a navegar con Héroes del Silencio, en 1984, la industria musical ha cambiado radicalmente, hasta el extremo que se habla de una crisis eterna.

Para un artista como él, la única forma de lidiar con ello es "obviándolo todo", sentencia. "El problema dentro de la industria es un problema de transición. Estamos en un lugar entre dos aguas, en el que tarde o temprano todo se va a situar en un cauce normal".

"Ahora mismo quedan tantas incógnitas por resolver que al final cada uno tenemos que dedicarnos a hacer lo que tenemos que hacer. Yo tengo que componer canciones y hacer conciertos. Y voy a intentar tirar por ese lado".

Bunbury prosigue afirmando que "yo tengo mis teorías con respecto a lo que está sucediendo con la industria y cómo se puede resolver. Hay muchas fórmulas, pero mientras tanto la nave se está tambaleando que da miedo. El mar es muy jodido y cuando el barco se mueve parece que se está hundiendo el mundo y no hay posibilidad de salir con vida. Afortunadamente, después de la tormenta llega la calma".

"Ahora mismo estamos en una época tormentosa en la que hay que resolver muchos asuntos. Una vez se resuelvan ya nos iremos haciendo una idea de cómo se pueden seguir haciendo discos. A lo mejor la industria discográfica debería cambiar de nombre y no hablar de discos, sino de industria en torno a la música. Eso es lo que importa. Y ahí hay muchas fórmulas. Las nuevas tecnologías nos están beneficiando y perjudicando. Todo es cuestión de balance", concluye.