‘THE CURIOUS CASE OF BENJAMIN BUTTON’

Quizás Slumdog Millionaire le arrebató los Oscar a la Mejor Película y Director, entre otros. Pero de lo que no cabe la menor duda es que The Curious Case of Benjamin Button es más cercana a lo que se puede definir como una obra maestra que no el melodrama ambientado en India (que no era una mala película, ni mucho menos, pero que a estas alturas ya empieza a estar un pelín sobrevalorada).

The Curious Case of Benjamin Button no es sólo una historia emotiva, interpretada de modo exquisito por Brad Pitt y Cate Blanchett, filmada con extraordinaria elegancia por David Fincher (Zodiac, Seven), con unas cinematografía, música y dirección artística simplemente arrebatadoras.

La cinta es, además, un prodigio visual, una puerta abierta a un futuro cinematográfico donde no hay límites para la imaginación.

La historia de Benjamin Button —inspirada en un relato de F. Scott Fitzgerald, que poco tiene que ver con el guión final del filme— sigue a este curioso personaje desde su nacimiento hasta su muerte.

Pero a diferencia del resto de humanos, Button nació viejo en el cuerpo de un bebé, y murió con la apariencia de un recién nacido, en la mente y la energía de un anciano.

Este ensayo acerca de la muerte es, sin lugar a dudas, una de las películas más sobresalientes de la década y, probablemente, el tiempo dictará si se trata, como es casi obvio, de una de las obras maestras indiscutibles del nuevo siglo.

La versión en DVD (dos discos) y Blu-ray es igual de fascinante: en ambas hay un reportaje simplemente excelente, que dura más de dos horas y media, donde se recogen de forma minuciosa los pormenores de la producción, en especial su sofisticado empleo de los efectos visuales.