James Loney anota luego de un fly de sacrificio de Ted Lilly. [AP]
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Han transcurrido más de tres tramos de temporada. Los innings se le acaban a los Dodgers, pero le quedan muchos outs que sacar.

El calendario se reduce, así como las ilusiones, aunque éstas se le esfumaron hace buen rato. En estos momentos luchan cuerpo a cuerpo con el destino. ¿Cómo cerrarán esta desastrosa temporada?

A menos que el futuro los sorprenda con un premio, los Dodgers están condenados, si no a claudicar en el sótano de la División Oeste de la Liga Nacional, con un "honroso" tercero o cuarto lugar y .500 de promedio. La incógnita es ¿a quién le tocará darles el tiro de gracia?

Los Dodgers volvieron al mismo precipicio del año 1992 (63 triunfos y 99 derrotas a 35 juegos del primer lugar), con la diferencia que no están en la orilla, sino en el fondo.

Nunca se sabrá en qué posición estarían los Dodgers a estas alturas de la temporada si los lanzadores Vicente Padilla y Jon Garland hubiesen estado saludable.

¿Las expectativas fueran otras con un maltratado Rafael Furcal a tiempo completo?

Nadie mejor que Manuel Mota para echar una mirada retrospectiva a lo que pasó y lo que podría pasar con los Dodgers en la temporada 2012.

El veteranísimo instructor de bateo dominicano y eterno consejero de los Dodgers está en su temporada número 42 vestido de azul y blanco.

¿Cómo sobrevivir a estas catástrofes y cómo lidiar con los reveses constantes?

"Muy sencillo. Uno jamás puede darse por vencido. Aquí las cosas las ha llevado Don Mattingly día a día. Ha sabido mantener una actitud positiva y transmitírsela a los peloteros", dijo Mota.