NUEVA YORK (EFE).— Los Yanquis de Nueva York se proclamaron por vigésima séptima vez campeones de la Serie Mundial de las Grandes Ligas al vencer anoche por 7-3 a los Filis de Filadelfia en el sexto partido de la serie que ganaron 4-2 al mejor de siete.
El juego tuvo a un solo héroe en el bateador designado, el japonés Hideki Matsui, que volvió a ser el verdugo del abridor dominicano Pedro Martínez, al que castigó con un jonrón de dos carreras y un sencillo de otro par de impulsadas, en el segundo y tercer episodio, respectivamente.
Matsui iba a ser la gran figura al irse de 4-3, con jonrón, sencillo, doble, y seis carreras impulsadas, mientras que el campo corto Derek Jeter tuvo de 5-3 con dos carreras anotadas.
La victoria fue para el abridor Andy Pettitte (2-0), de 37 años, quienconsiguió su quinto título de la Serie Mundial (1996, 1998, 1999, 2000 y 2009) y estableció las mejores marcas de todos los tiempos con seis triunfos en el Clásico de Otoño y 18 victorias en la fase final.
APOYO DE LUJO...
El bullpen de los Yanquis hizo también su trabajo con Joba Chambelain y el dominicano Dámaso Marte, que se combinaron para tres y dos outs, respectivamente, hasta que el zurdo quisqueyano le dejó la pelota al cerrador estelar panameño Mariano Rivera para que fuese él quien asegurara el triunfo.
Rivera, que ganó la quinta Serie Mundial al igual que Pettitte, y el campo corto Derek Jeter y el receptor boricua Jorge Posada, sacó los últimos cuatro outs, incluido el que aseguró el título con Shane Victorino fuera en primera tras forzar una rola por tierra a la segunda base del dominicano Robinson Canó.
REGRESO A LA GLORIA...
Después de nueve años de no haber ganado un Clásico de Otoño, los Yanquis volvieron a ser el mejor equipo de las Grandes Ligas al mostrar todo el potencial que tienen en su plantilla plagada de estrellas y supermillonarios, que cuestan al equipo una fortuna de más de 200 millones al año.
Los Yanquis tomaron ventaja en la parte baja de la segunda entrada al pegar sencillo el tercera base Alex Rodríguez para que llegase Matsui, y con la cuenta en 3-2, sin out, pegó su segundo jonrón de la Serie ante Martínez para el 2-0.
Martínez no perdió el control y con una doble matanza acabó la entrada sin mayor daño.
A diferencia de lo que sucedió en el segundo partido, el bateo de los Filis respondió de inmediato en el tercer episodio con un triple por el jardín central del receptor panameño Carlos Ruiz y el campo corto Jimmy Rollins pegó elevado de sacrificio por el derecho para el 2-1.
Pero de nuevo iba a hacer acto de presencia la sombra de Matsui con su bate oportuno y explosivo para que, en la parte baja y con las bases llenas, pegase un sencillo por el jardín central que llevó hasta la registradora a Jeter y al guardabosques Johnny Damon para que pusiesen la pizarra 4-1.
Ahí se acabó todo para Martínez (0-2) que vio cómo de nuevo Matsui —lo hizo en el segundo partido— le iba a romper el control de sus lanzamientos y a ser su verdugo y el MVP de la Serie Mundial.
El primera base Mark Teixeira en la quinta entrada, ya sin Martínez en el montículo (había salido el relevista Chad Durbin), pegó sencillo impulsador para que anotase Jeter su segunda carrera del partido y abriese el racimo de tres que iban a conseguir, cómo no, de nuevo con Matsui de protagonista.
Matsui completó su noche estelar e histórica al pegar doble impulsador para Teixeira y Rodríguez ante el delirio de los fanáticos, que ya se veían de nuevo campeones de la Serie Mundial.
Los nuevos reyes de la Serie Mundial vuelven a ser los Bombarderos del Bronx y esta vez en su nuevo estadio del Yankee Stadium que inauguraron después de haberse gastado 1.500 millones de dólares en su construcción.