Del 15 de septiembre al 15 de octubre se celebra el Mes de la Herencia Hispana en homenaje a las aportaciones de este pueblo. (FOTO: LA OPINION)
1/1

Los países hispánicos suelen celebrar el Día de la Raza o Día de la Hispanidad el 12 de octubre, fecha aniversario del grito de "¡Tierra, tierra!" con que Rodrigo de Triana anunció el avistamiento del Nuevo Mundo.

Desde entonces, el pueblo hispano ha escrito páginas de gloria en todos los campos del saber y hacer humanos en estas tierras.
Si bien la primera tierra avistada fue la isla de Guanahamí, a la que llamaron San Salvador los recién llegados, el resto es historia de más de 500 años.

Coincidiendo con las fiestas patrias de la Independencia de México y de casi toda Centroamérica, Estados Unidos designa cada año un mes entero, desde el 15 de septiembre hasta el 15 de octubre, para celebrar de diversas formas la presencia y las aportaciones de ese pueblo a la existencia y grandeza de la nación: es el Mes de la Herencia Hispana.

Festejar en cierto modo las aportaciones de los hispanos puede parecer incongruente en estos momentos de algarabía y guirigay nacional sobre los inmigrantes, especialmente los hispanohablantes, a los que se acusa con falsedad de muchos males sociales y se les injuria y agrede con total impunidad.

Sin embargo, nadie puede negar las inmensas contribuciones que los hispanos han hecho, hacen y harán a la grandeza de este país. Nadie puede dudar de la herencia que los hispanos dejaron, dejan y dejarán al país del pasado, del presente y futuro.

Desde la segunda lengua que infinidad de niñeras instilan en los niños a su cargo y que incontables cocineras y empleadas domésticas enseñan a sus amas, hasta la belleza con que un ejército de sastres trabajando en talleres de hambre engalana a nuestras mujeres y niños y un sinfín de jardineros embellece nuestras calles, el país, en verdad, tiene muchas razones para celebrar a los hispanos.

Desde los miles de soldados hispanos que han dado su vida por la patria, el más de un millón de veteranos y más de 50 mil soldados en las armas en estos momentos, hasta los policías, científicos, periodistas y académicos que han entregado lo mejor de sus vidas al país, es justo reconocer sus aportes.

Literatos, educadores, pintores, muralistas, cineastas, actores, deportistas, políticos, músicos, empresarios y obreros hispanos han hecho grandes aportaciones al acervo cultural de la nación con su trabajo y dedicación total de cada día .

Como dijo la dominicana Madeline Solano a El Diario/La Prensa, de Nueva York: "En mi opinión, la celebración de la Herencia Hispana es todo lo que hacemos todos los días, es mi vida diaria, mi experiencia con mi familia, la comida, la música, todo lo que hacemos, no porque nos hayan asignado un mes para celebrarlo".

Alberto Sánchez, peruano de 69 años, describió al mismo diario los eventos como "una fiesta de todos los hispanos que vivimos en este país y hemos llegado de todos los sitios". En efecto, la comunidad hispana es lo más diversa que se puede uno imaginar, pero a todos nos une el lenguaje en el que celebramos las alegrías y lloramos las penas nuestras y de los demás.

"De hecho, virtualmente todos los aspectos de nuestra comunidad han sido influenciados por hispanos/latinos americanos, sea en las artes, medicina, comercio y voluntariado", como decía un considerando del condado de Onandoga y de la ciudad de Syracuse, Nueva York, al proclamar el "Mes de la Herencia Hispana" de 2004.
Lo proclamado por el ejecutivo condal y por el alcalde de Syracuse, puede extenderse a todo el país sin miedo a exagerar.

Hoy más que nunca, aunque algunos se empeñen en negar la evidencia y no quieran reconocer que, sin los hispanos en su medio, serían más pobres económica y espiritualmente. En algunos casos, incluso la historia podría hacer sido distinta y este país no ser el que es.

El Mes de la Herencia Hispana es una gran ocasión anual para ensalzar lo hecho por los hispanos en este y por este país. Es conveniente y justo celebrarlo.

Es igualmente una ocasión oportuna para recordar al país y todas las demás etnias que, a excepción de los indígenas, los hispanos ya estaban establecidos aquí cuando llegaron los famosos peregrinos decenas de años más tarde y que, como decía el condado de Onandoga y la ciudad de Syracuse, es imposible moverse por el país en los diversos niveles del comercio humano sin toparse con la presencia y obra de los hispanos.

Por ejemplo, la ciudad más antigua del país es San Agustín, Florida, precioso asentamiento con el fuerte de San Marcos y su Plaza de la Constitución, así, en español, por estar dedicada a la Magna Carta de Cádiz de 1812, que luego inspiró la independencia de los países hispanos de América.

De San Agustín a Texas, Nuevo México y California donde los nombres de sus condados, ciudades, ríos, arroyos y montes hacen que el habitante y simple turista tenga que cobrar conciencia de que, en efecto, estamos en "suelo hispano", como Moisés pisaba "suelo sagrado" alrededor de la zarza ardiente.

Como ejemplo, puede recordarse que 32 de los 58 condados de California tienen español y varios tienen nombres traducidos del español.

La celebración de Herencia Hispana fue concebida inicialmente como una semana por una Resolución Conjunta del Congreso de Estados Unidos el 17 de septiembre de 1968 y consagrada con la firma del presidente Richard Nixon.

Veinte años más tarde, el 17 de agosto de 1988, el presidente Ronald Reagan extendió las celebraciones a un mes, del 15 de septiembre al 15 de octubre. El período fue ampliado para coincidir con las celebraciones de México, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, y para abarcar la fecha del Día de Colón o Día de la Raza o Hispanidad, o como se prefiera recordar el grito de Rodrigo de Triana.

La ley alentaba a todo el país, especialmente a los educadores y estudiantes, "a festejar ese mes con las ceremonias y actividades apropiadas". Las festividades de estas semanas próximas revelan que el país escuchó y cumple.


Cuentas del Censo

Había 44.3 millones de hispanos el 1 de julio de 2006, el 15% de la población de EU. Se proyectan 102.6 millones para el 1 de julio de 2050, o el 24% del total.

Esa cifra convierte a Estados Unidos en el tercer país hispanohablante del mundo, detrás de México y Colombia.
El 48% de hispanos reside entre California y Texas (13.1 millones de California y 8.4 millones en Texas).

4.7 millones viven en el condado de Los Ángeles. Quince estados tienen al menos medio millón de hispanos y el 44% de la población total de Nuevo México está conformada por hispanos.

Hubo 9.9 millones de familias hispanas en 2006.

El 62% tenía hijos y el 67% de las parejas estaban casadas.
32.2 millones de hispanos de cinco o más años hablaba español en la casa. Más de la mitad dominaba el inglés.

El 29% de los texanos habla español en casa.

El ingreso promedio de una familia hispana en 2005 era de 35,967 dólares.

El 32.7% de hispanos carecía de seguro médico en 2005.

El 59% de los hispanos de 25 años en adelante tenían al menos el diploma de secundaria; el 12% poseía al menos el bachillerato universitario.

Existen 1.1 millones de veteranos hispanos, y más de 50 mil están sirviendo en estos momentos.