Cuando se piensa en el concepto de un programa como LA Ink, uno se pregunta qué posibilidades de drama y entretenimiento hay en seguir los pormenores de la vida de un puñado de empleados de un establecimiento dedicado al tatuaje.
La respuesta está en su estrella, protagonista y artista: Kat Von D.
Sensual, atractiva, elegante, sofisticada, apasionada, Katherine Von Drachenberg —pues este es su nombre completo— no sólo tiene una presencia carismática y dirige la función con precisión y sin estridencias.
Además, sabe de lo que habla.
Una de las artistas de tatuaje más importantes del país —y gracias a la serie que emite TLC—, probablemente la más popular, Von D ha sabido cómo pasar al primer plano de la pequeña pantalla —tras su paso por el también ‘reality show’ Miami Ink— gracias a la peculiaridad de la labor de su protagonista y del resto de sus empleados en High Voltage Tattoo, el nombre del local.
Y dicha peculiaridad no es otra que la del tatuaje, un arte que data de alrededor del año 3,300 a.C. y que hoy forma parte del paisaje urbano mundial, y cuya capital podría enmarcarse en Los Ángeles.
Y fue cerca de dicha urbe, concretamente en Inland Empire, donde Kat Von D creció siendo una adolescente interesada en el mundo del tatuaje.
Su familia se mudó allí cuando ella contaba sólo con 4 años —nació en Monterrey, México, de padres argentinos: su padre, René Von Drachenberg, es de ascendencia alemana, mientras que su madre, Sylvia Galeano, tienes raíces españolas e italianas—.
Vivir cerca de LA, capital del mundo del entretenimiento, es algo que la influenció considerablemente a la hora de elegir su profesión. "Hay un estilo [de tatuaje] concreto que sólo puede encontrarse en Los Ángeles", comenta en su oficina, en el interior del local donde se filma ‘LA Ink’, en La Brea Avenue.
"En general, la costa oeste está afectada por el tiempo, y con ello, la gente muestra más su piel, e indirectamente eso promueve tener más tatuajes. Y la mezcla de culturas inspira a la gente a ser tatuada".
Precisamente, sus orígenes familiares también dictaron el camino profesional que acabaría recorriendo. "Mi mamá y mi papá son de Argentina y se mudaron a México, donde mis hermanos y yo nacimos", recuerda.
"Tuve la suerte de crecer en LA, donde la cultura mexicana tiene una influencia destacada en el mundo del arte: desde los murales hasta los coches de carrocería baja... ¡No hay cholos en la costa este! Este estilo de ‘prisión’, realismo de blanco y negro, viene de eso, de la cultura mexicana".
Como contraste, detalla que "en Nueva York existe la influencia del grafito, con más color". Así que, en sus palabras, "el arte en general y el tatuaje en particular es muy regional. La gente se deja influenciar por aquello que la rodea".
Hoy en día, el tatuaje está visto como algo "normal", aunque no ha sido fácil para especialistas como Kat Von D llegar a ser considerados "artistas". "Esta es la razón por la que acepté el programa; no es porque quisiera aparecer en televisión", reconoce.
"Es una forma de educar a la gente y abrir sus mentes. Es un arte y durante muchos años no ha sido tratado como tal, sino como un estigma, asociando los tatuajes con drogadicción, prostitución o un estilo de vida criminal. No tiene nada que ver con eso".
La nueva temporada de ‘LA Ink’ empezó hace 10 días (se emite los jueves a las 10:00 p.m. por TLC). "Este es nuestro tercer año, con 13 nuevos episodios. Y creo que es el mejor", confirma Kat Von D. "Y pienso eso porque es mi primer año de sobriedad, y estoy en un buen lugar [personal], muy concentrada".
Durante los primeros episodios, Kat Von D tatuará a músicos como Dave Navarro o el rapero The Game (algunos de sus clientes previos han sido la comediante Margaret Cho, el actor y cantante Jared Leto y el rapero Ja Rule).
Pero Kat Von D no permite que su asociación con celebridades y su popularidad televisiva intercedan en su trabajo.
"El público es más inteligente de lo que parece. Saben cuando eres falsa, cuando pretendes ser lo que no eres", comenta.
"Me concentro en el mundo del tatuaje y eso abre las puertas del drama. Se trata de tener los pies en el suelo. Mis padres me criaron de forma que tengo ciertas prioridades y la primera es mi familia. Se trata de ser una buena persona. Es muy fácil caer en las redes de la popularidad, pensar que soy famosa y puedo tratar a la gente como quiera. No es así: hay que ser agradecida y ser una misma. No hay que encarnar a un personaje".
‘LA Ink’ se diferencia de otros programas similares (como ‘Miami Ink’, en el que intervino durante dos temporadas) en el hecho de que "sin parecer demasiado confiada... o pareciéndolo... tengo a los mejores artistas", explica su estrella principal.
"Los otros programas contratan a gente que piensa que tiene una buena personalidad para el show. Para mí se trata de contratar a los mejores ‘tatuadores’. Y ni siquiera sé qué aspecto tienen: los contrato porque son mejores que yo. Si a mi alrededor tengo a gente que es mejor que yo, mejoro".
Además, termina, "representamos a toda una industria, y me satisface que mostremos el mundo del tatuaje desde una perspectiva positiva".