Enrique Bunbury estrena su disco "Las consecuencias". Mario Guzmán / EFE
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El tour transcurrirá por pequeños locales, en parte por el estilo del disco, más intimista y acústico que otros trabajos de Bunbury, y en parte porque el propio cantante así lo prefiere, para acercarse al público.

"No sé si es por nostalgia de los principios, pero sí que es porque a mí me gusta más", dijo.

"Prefiero tocar en un local de 1.500 personas que en el Estadio Azteca. Aunque estoy enormemente agradecido de tocar en un sitio tan mítico, pero al final yo disfruto más (en locales pequeños)", abundó.

Precisamente, como fin de la gira "Hellville de Luxe", Bunbury ofreció un concierto gratuito en el Azteca ante unas 85.000 personas, convirtiéndose en el español que más espectadores ha congregado en México.

Bunbury es un ídolo en el país; una firma de autógrafos desató ayer la euforia y más de cuatro mil personas hicieron fila para verlo. Algunas de ellas habían acampado días atrás frente a la tienda de discos.

"En México yo tengo un sueño, que, no sé si será esta vez pero algún día lo conseguiré, que es tocar en (el Palacio de) Bellas Artes", confesó.

El recinto capitalino, que acaba de cumplir 75 años y fue un proyecto del dictador Porfirio Díaz, está considerado como el escenario magno del país.

Está reservado casi, exclusivamente, a la música clásica, la danza y la ópera, pero en él también han actuado artistas de otros géneros, como el virtuoso indio Ravi Shankar, diferentes genios del jazz y el popular Juan Gabriel.

"Ahí estaré tocando las pelotas al gobernador", expresó Bunbury, sabedor de que actuar allí será complicado pero sin cejar en el empeño.

A México, donde "Las consecuencias" acaba de ser disco de oro a un día de su lanzamiento, llegará en el segundo semestre del año a actuar.