Deborah Rowe (der.) es madre de los dos hijos mayores de Michael Jackson. [Foto: AP]
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Las circunstancias en torno a la muerte de Michael Jackson la semana pasada se han vuelto un asunto federal: el Departamento de Policía de Los Ángeles le pidió ayuda a la DEA en la investigación, dijo un funcionario en Washington a condición de anonimato por lo delicado de la caso. Se ha dicho que el artista de 50 años estaba tomando analgésicos, sedantes y antidepresivos.

El médium Uri Geller, otrora confidente de Jackson, dijo ayer que intentó evitar que Jackson abusara de analgésicos y otras medicinas con receta, pero que otros en su círculo lo mantenían abastecido.

"Cuando Michael pedía algo, lo obtenía. Esa era la gran tragedia", dijo Geller en una entrevista telefónica desde su casa en un suburbio de Londres.

Jermaine Jackson, en una entrevista desde Neverland en Santa Bárbara, California, que se transmitió ayer en Today, dijo que le gustaría que la finca sea el lugar donde su hermano tenga el descanso final. Una persona familiarizada con la situación dijo que los permisos para un entierro en la propiedad no podrían tramitarse a tiempo.