Los Angeles/La Opinion — A Pepe Aguilar no le importa tener reputación de gruñón, como lo han mencionado en algunas ocasiones las revistas de farándula. Eso es preferible, dice, a tener fama de “tarugo”.
Ciertamente, por lo que se ha ganado ese prestigio el cantante de música vernácula mexicana, es porque en los últimos años de su carrera cambió de compañía disquera en al menos tres ocasiones, para finalmente, desde el 2000, trabajar de forma independiente.
“Igual y la tengo, pero me gusta mas esa fama que la de tarugo”, dijo el intérprete la semana en una entrevista telefónica desde su casa en Los Ángeles.
Eso significa que desde hace casi una década, Pepe es su propio jefe, dueño y señor de sus proyectos discográficos, de sus másters, de sus giras, de sus promociones. Por lo tanto, no le tiene dar cuentas a nadie.
Las razones por las que el artista decidió llevar su profesión a este punto tienen que ver con la situación actual de las empresas disqueras.
“Cuando los discos vendían y eran negocio, las disqueras tenían para poder invertir en ti como artista”, explicó. “Ahora que los discos dejaron de vender en un 80 y tantos por ciento, y en el mercado latino hasta 90%, las disqueras no tienen manera de invertirle a los artistas”.
Es entonces cuando a Pepe ya no le gusta la ecuación. Él dice que ahora esas empresas, para compensar lo que ya no están ganando, tratan de hacer contratos que ponen en desventaja a los cantantes.
“Entonces se están inventando unos cuentos que les quieren cobrar a los artistas hasta por respirar”, dijo el cantante, que el próximo 6 de noviembre cerrará su gira por Estados Unidos con un concierto en el Honda Center de Anaheim. “Entonces ya se envició el negocio; o sea, ya no se trata de lo que empezó tratándose, por lo tanto, yo no quiero eso. Si yo le voy a dar un porcentaje de las venta de mis shows a una persona o a una compañía, es porque esa persona o compañía son unos verdaderos canijos para vender shows”.








