Hay veces en las que hasta un crítico va al cine sin conocer demasiado acerca de la película va a contemplar.
Eso fue lo que me sucedió con The Crazies, cinta de terror, suspenso y acción que llega hoy a las pantallas.
Como en el cine contemporáneo se ha perdido la tradición de los créditos iniciales, a lo largo de la proyección de la cinta me pregunté constantemente quién era su director: la puesta en escena sólo se puede describir de ejemplar.
La utilización del formato panorámico —con la disposición de los personajes y los escenarios ocupando de forma elegante las cuatro esquinas del encuadre— y el eficaz in crescendo narrativo del relato —que da inicio como un western de misterio para pasar en un abrir y cerrar de ojos en una persecución espectacular donde héroes son confundidos con villanos y éstos están a ambos lados de la ley— dejan bien claro que The Crazies no es otro filme de género más.
Si bien no reinventa la rueda, ni mucho menos (no hay mucho original en su devenir; es más, la base argumental es la producción de bajo presupuesto del mismo título que el legendario George A. Romero filmó en 1973), The Crazies mejora dicho título por varias razones, y la más importante, tal y como apuntaba en la introducción, es la labor de su director.
Este es Breck Eisner, hijo de quien fuera dirigente de los estudios Disney, Michael Eisner, quien hasta la fecha sólo se había encargado de alguna serie de televisión (Taken, Fear Itself) y de la mediocre Sahara.
Lo que está claro es que Eisner, quien tiene en agenda otros dos remakes más (la cinta de aventuras Flash Gordon y la de terror The Brood), sabe dónde colocar la cámara, conoce en qué momento hay que impactar al espectador (y lo hace con mesura y control) y combina géneros sin que en ningún momento eso conduzca a la confusión o al aburrimiento.






