Imagen de archivo (01/02/2003) del actor madrileño Manuel Alexandre posando con el Goya de Honor por su trayectorí­a laboral.  EFE
1/1
MADRID/INS - Autoridades del Ayuntamiento de Madrid confirmaron hoy que una calle llevará el nombre de Manuel Alexandre, uno de los actores secundarios más recordados en España que murió esta semana en la capital española a los 92 años de edad.

Los restos mortales del madrileño, el actor español protagonista de la película argentina “Elsa y Fred” que hace pocos años se convirtió en uno de los mayores éxitos de taquilla de la historia de Puerto Rico, ya han sido incinerados en el Cementerio de la Almudena de la capital de España. Allí el alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón, anunció a los medios de comunicación que una calle o espacio público de la capital española llevará el nombre del actor.

“De este modo estará en nuestro lenguaje habitual, compartiendo cotidianamente como lo estuvo en vida”, señaló el dirigente conservador del gobierno municipal.

La emotiva y multitudinaria despedida del que fuera fetiche del director Luis García Berlanga ilustra cómo la desaparición a los noventa y dos años de edad de este intérprete con más de trescientos largometrajes, numerosas obras de teatro y unas cuantas series televisivas a sus espaldas desde que se presentara al gran público por primera vez allá por finales de la década de los cuarenta con la comedia “Dos cuentos para dos” marca el fin de una generación de artistas, con nombres de trascendencia universal como Fernando Fernán Gómez o Pepe Isbert, y un punto de inflexión en el modo de interpretar la carrera de actor.

Y es que cuando el también actor español Javier Barden recogió su reciente Óscar y lo dedicó a todos los cómicos que habían “dignificado esta profesión” se refería precisamente a profesionales como Manuel Alexandre, llamados demasiadas veces con desdén “actores de reparto” o “secundarios”.

Segundos platos que en verdad se comían la escena. Culto, hábil conversador, dotado de una voz inconfundible y siempre capaz de robarle el protagonismo a la supuesta estrella de turno, Alexandre era un pertinaz y sarcástico socarrón que solía decir: “Lo que más me gusta son los percebes y las mujeres, exactamente por ese orden”.

Numerosos representantes y destacados miembros del mundo de la cultura y de las letras quisieron darle el último adiós a un genio del cine, el teatro y la televisión en el Teatro Español de Madrid, en la plaza Santa Ana, el escenario de su debut profesional sobre las tablas a principios de los años cuarenta y donde fue instalada su capilla ardiente presidida por una gran foto suya.

Otra foto suya preside también estos días en el conocido y madrileño Café Gijón la mesa que el actor compartió los miércoles, tertulia tras tertulia, la conocida como la de los cómicos, durante cerca de cuatro décadas con los actores de su generación. Una gran foto junto a su silla ahora vacía.

Los camareros aún recuerdan lo que tomaba: té con leche, y a veces un pastel de limón.

Durante todo el día de ayer se fueron sucediendo los homenajes a un histórico del cine español. El director Mario Gas lo calificó como “una persona buena, brillante, de fuertes convicciones y muy respetada” y leyó una carta escrita por la actriz Emma Cohen, que no pudo asistir, en la que hacía un emocionado repaso a la figura del querido actor.

Un interminable lista de amigos y colegas de profesión se acercaron hasta el Teatro Español: Concha Velasco, Charo López, Cayetana Guillén Cuervo, Marisa Paredes, Aitana Sánchez-Gijón, Lola Dueñas, Alberto Closas, Tina Sáinz, Victoria Vera, Pilar Bardem, Fernando Chinarro, Manuel Zarzo, Francisco Merino, Constantino Romero, Iñaki Miramón y Carlos Iglesias, entre otros.

Las actrices Luisa Martín y Asunción Balaguer, viuda de Francisco Rabal, tampoco quisieron faltar a la despedida del actor ya convertido en entrañable leyenda.

Martín afirmó que “trabajar con él era aprender” mientras que Balaguer añadió que si existe algo después de la muerte “seguro que se reunirán todos allí”.

Alex de la Iglesia destacó que nada más conocer la triste noticia se sintió “como si hubiera muerto un familiar”.

Su característico rostro estuvo presente en películas tan representativas de Juan Antonio Bardem como “Cómicos”, “Muerte de un ciclista”, “Felices pascuas”, “La venganza”, “Calle mayor”, “Sonatas” o “El puente”.

Sus apariciones podían muchas veces ser fugaces, pero siempre quedaban en la memoria del espectador.

Y no faltó, por supuesto, en títulos de su amigo Berlanga tan recordados como “Calabuch”, “Plácido”, “El verdugo”, “Tamaño natural” o “Todos a la cárcel”.

El 1962 deparaba una de sus más recordadas actuaciones en “Atraco a las tres”, la comedia de José María Forqué. Sus intervenciones en películas del grupo musical infantil Parchís como “Las locuras de Parchís” y “Parchís” entra en acción, rodadas en 1982 y 1983, le harían también popular entre generaciones más jóvenes.

Hace apenas un par de años encarnó a Franco en la miniserie de telvisión “20-N: Los últimos días de Franco”, de Roberto Bodegas. Dos de sus últimos y notables trabajos los realizó en “¿Y tú quién eres?” y “Elsa y Fred”. Una gran ovación despidió a Manuel por última vez.