Josep Parera [josep.parera@laopinion.com]
Citar el nombre de Johnny Depp provoca casi siempre la misma reacción de entusiasmo: por un lado, sus fans femeninos admiran su aspecto físico —de cerca, sus recién cumplidos 46 años aparentan quince menos—; por otro, los seguidores de su mismo sexo aprecian su toque rebelde y anhelan la ocasión en la que puedan compartir con él una cerveza fría.
Tras décadas actuando en todo tipo de proyectos, Depp goza en estos momentos de una situación privilegiada: es una estrella de cine exitosa. Y también un actor respetado.
Después de sus inicios en la pequeña pantalla con la serie de televisión 21 Jump Street (amén de pequeños papeles en cintas como A Nightmare on Elm Street y Platoon), Depp se ha caracterizado por encarnar a personajes excéntricos, diferentes: desde el adolescente rockero en Cry Baby hasta el barbero asesino en el musical Sweeney Todd, pasando por el joven con manos de tijeras en Edward Scissorhands, el cineasta con sueños de grandeza en Ed Wood, el escritor alucinado en Fear and Loathing in Las Vegas, el esperpéntico propietario de una fábrica de chocolate en Charlie and the Chocolate Factory o el pistolero alocado en Once Upon a Time in Mexico.
Pero el papel que lo ha convertido en el ídolo de hombres y mujeres, adolescentes y viejos es el de Jack Sparrow, el pirata de la trilogía Pirates of the Caribbean, gracias al cual fue nominado al Oscar en 2003.
La saga, que recaudó 2,681 millones de dólares en todo el mundo y de la que se está preparando una cuarta parte, no sólo le ha devuelto la fama que se le escapó durante la década de los 90 (cuando fue arrestado en un par de ocasiones y encabezó los titulares de la prensa más por sus relaciones amorosas que no por sus películas), sino que además le ha reportado una tranquilidad emocional y financiera de la que está disfrutando al máximo.
Johnny Depp reparte su tiempo entre un par de hogares en Francia y una isla en el Caribe, donde reside con su pareja sentimental, la actriz y cantante gala Vanessa Paradis, madre de sus dos hijos, Lily-Rose Melody Depp, de diez años, y John "Jack" Christopher Depp III, de siete.
Ayer se estrenó su nuevo filme, Public Enemies, donde da vida a otro personaje que sólo él definiría como "normal" (un adjetivo al que el actor no le tiene miedo, como demostraron sus actuaciones en largometrajes como What’s Eating Gilbert Grape, Chocolat o Finding Neverland).
Se trata de John Dillinger, un ladrón de bancos que ejecutó la mayor parte de sus delitos justo después de la Gran Depresión y que fue considerado por muchos como un Robin Hood moderno, mientras que otros lo definieron como el enemigo público número uno.
Durante su época como atracador activo, Dillinger y su banda asaltaron numerosos bancos y él escapó de la cárcel en dos ocasiones.
Todo ello es recreado con elegante precisión y espectaculares escenas de acción por el director Michael Mann (Heat, Collateral) en Public Enemies, que coprotagonizan Christian Bale en el papel del agente del FBI Melvin Purvis a cargo de la caza y captura de Dillinger, y la actriz francesa Marion Cotillard, ganadora del Oscar por Ma vie en rose, como Billie Frechette, su amante.
En la rueda de prensa de promoción por el filme, celebrada en Los Ángeles, Depp no dudó en definir a Dillinger como "normal", insistiendo en que "todos mis personajes, para mí, son normales. Y este es uno de los más normales".
"En el sentido de que él no era más que un niño que creció en una granja en Indiana y que [terminó] en prisión durante diez años. Fue allí donde obtuvo sus ‘educación universitaria’ y lo aprendió todo. El hecho de que se convirtió en una figura mítica a lo Robin Hood... eso es lo que lo hace normal para mí".
Public Enemies está ambientada justo después de la peor depresión de la historia de EEUU. En la actualidad se están viviendo aún las consecuencias de la más reciente. ¿Existen paralelismos entre ambas?".
"Eso espero", responde Depp. Pero "la gente hoy es distinta. No creo que en la actualidad alguien como John Dillinger pudiera terminar convirtiéndose en un héroe popular. Lo más cercano hoy, al menos en términos de inocencia y puridad, es el subcomandante Marcos en Chiapas, que está tratando de proteger a los indios nativos de México".
DE LAS ESCENAS
Una de las escenas más sorprendentes de Public Enemies es aquella en la que Dillinger entra en el despacho del FBI dedicado exclusivamente a su caso. No se trata de ficción, aseguró Depp. "De hecho él sí entró y se paseó por las oficinas llamadas ‘equipo Dillinger’. Vio sus fotografías, observó a los policías que estaban trabajando allí. Todo eso es cierto".
"Tenía una gran cantidad de confianza en sí mismo. Una de las cosas que admiro de él es [el hecho] de que llegó tan lejos y terminó convirtiéndose en un héroe existencial. Sabía que cada día podía ser el último y estaba satisfecho con ello. El pasado para él no existía. Hay algo admirable en eso. Sabía que el reloj estaba contando las horas. Pero no era estúpido, no creo que se considerara intocable, porque sólo alguien ignorante pensaría eso".
Lo que define al personaje, según el actor, es que "Dillinger era el hombre común plantando cara al poder establecido. Él nunca robó dinero al inocente [sólo a los bancos]. No estoy diciendo que fuera un santo, pero sí se enfrentó al gobierno y [al director del FBI] J. Edgar Hoover... ¿Quién era el criminal?", se pregunta Depp.
El protagonista de From Hell reconoce que "encarnar a un personaje como John Dillinger [...] que quiso dejar su huella [...] requiere de un cierto control como actor, por la responsabilidad que supone", e inmediatamente después alaba la labor de su coprotagonista, Marion Cotillard.
"Ella es increíble", afirma de la intérprete francesa. "Meses antes de empezar a rodar pasó días con miembros de la familia de Billie Frechette. Trabajó tan duro en su acento... Fue perfecta".
"Cuando se lee acerca de lo que John Dillinger sentía por esa mujer... Eran dos personas que encajaron a la perfección: cuando se conocieron, fuegos artificiales estallaron. Si John Dillinger no hubiera sido traicionado al final de su vida, estoy convencido que hubiera robado un último banco, hubiera huido a Sudamérica y la hubiera esperado".
Entre los proyectos futuros de Depp figura una producción de Jerry Bruckheimer, con quien ya trabajó en la trilogía de Pirates of the Caribbean. Se trata de Lone Ranger, la adaptación para la gran pantalla de El llanero solitario.
"Estamos aún al principio de desarrollar [el filme], y ofrece toda clase de posibilidades", explica sobre su papel. "Pero sí tengo buenas ideas para el personaje que nadie ha puesto en práctica".
Con respecto a la cuarta parte de la serie en la que encarna al capitán Jack Sparrow, el actor afirma que sí se hará "si podemos conseguir un buen guión... Ninguna película es perfecta. Pirates 1 tenía sus cosas, Pirates 2 y 3 también, eran un poco confusas aquí y allí... y no es que yo haya visto las películas... pero eso es lo que he oído...".
"Creo que, para mí, porque adoro el personaje tanto y a la gente le gusta tanto, si existe una oportunidad para intentarlo de nuevo...", sugiere sin terminar la frase. Aunque advierte que "en este punto Jack puede ser cualquier cosa, se pueden explorar toda clase de posibilidades: ¡hasta puede vestirse como una geisha!", dice entre risas.
Con respecto a su relación con el cineasta inglés Terry Gilliam —con quien ha colaborado en Fear and Loathing in Las Vegas y la reciente The Imaginarium of Doctor Parnassus, donde él, Colin Farrell y Jude Law reemplazaron a Heath Ledger después de que éste muriera a mitad de su rodaje—, Depp reconoce que "adoro a Terry y haría cualquier cosa con él", pero no esta muy convencido de poder secundar al realizador en su intención de resucitar The Man Who Killed Don Quixote, filme inspirado en la obra de Cervantes y que tuvo que ser paralizado hace nueve años por diversos altercados durante el rodaje.
"El problema con [Don Quijote] es que mi agenda está llena durante los próximos dos años y odio la idea de que él tenga que esperar por mí", explica el actor. "Pero también tengo la sensación de que ya lo hemos intentado y que por cualquier razón, por todo lo que pasó y que fue documentado en [el documental] Lost of La Mancha, no sé si es adecuado para mí regresar [a ese papel]. Sí sé que lo es para Terry", concluye.