TODO UN GÁNGSTER. Johnny Deep es Dillinger, el famoso asaltabancos del Chicago de 1930, en 'Public Enemies'. (FOTO: Universal Pictures)
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Pero, añade Deep, "la gente hoy es distinta. No creo que en la actualidad alguien como John Dillinger pudiera terminar convirtiéndose en un héroe popular. Lo más cercano hoy, al menos en términos de inocencia y pureza, es el subcomandante Marcos en Chiapas, que está tratando de proteger a los indios nativos de México".

Una de las escenas más sorprendentes de Public Enemies es aquella en la que Dillinger entra en el despacho del FBI dedicado a su caso. No se trata de ficción, aseguró Depp. "De hecho él sí entró y se paseó por las oficinas llamadas ‘equipo Dillinger’. Vio sus fotografías, observó a los policías que estaban trabajando allí. Todo eso es cierto".

"Tenía una gran cantidad de confianza en sí mismo. Una de las cosas que admiro de él es [el hecho] de que llegó tan lejos y terminó convirtiéndose en un héroe existencial. Sabía que cada día podía ser el último y estaba satisfecho con ello. El pasado para él no existía. Hay algo admirable en eso. Sabía que el reloj estaba contando las horas. Pero no era estúpido, no creo que se considerara intocable, porque sólo alguien ignorante pensaría eso", señala el actor.

Lo que define al personaje, según el actor, es que "Dillinger era el hombre común plantando cara al poder establecido. Él nunca robó dinero al inocente [sólo a los bancos]. No estoy diciendo que fuera un santo, pero sí se enfrentó al gobierno y [al director del FBI] J. Edgar Hoover... ¿Quién era el criminal?", se pregunta Depp.

Reconoce que "encarnar a un personaje como John Dillinger [...] que quiso dejar su huella [...] requiere de un cierto control como actor, por la responsabilidad que supone", e inmediatamente después alaba la labor de su coprotagonista, Marion Cotillard.