TRANSFORMERS. La secuela de esta cinta de acción llega con potencia a los cines. (FOTO: DreamWorks / Paramount Pictures)
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En solo un mes, Ramón Rodríguez ha pasado de compartir pantalla con un monstruo del cine como Denzel Washington a enfrentarse cara a cara con los robots gigantescos de Transformers: Revenge of the Fallen, filme dirigido por Michael Bay.

No está nada mal para este joven actor nacido en Río Piedras, Puerto Rico, y que a muy temprana edad se mudó con su familia al este de Manhattan, donde descubrió que su afición, al menos por aquel tiempo, era el baloncesto.

Una vez el cine y la televisión llamaron a su puerta, Rodríguez se subió a su vagón, lo que le permitió formar parte de proyectos tan aclamados como la serie The Wire, emitida por HBO, y el filme Bella, junto a Eduardo Verástegui (también intervino en proyectos televisivos como Day Break y en el largometraje Pride and Glory, al lado de Edward Norton).

En Transformers: Revenge of the Fallen, el actor tiene en sus manos probablemente el mayor papel que ha llevado a cabo hasta la fecha en una película. Encarna a Leo Spitz, el compañero de habitación de Sam Witwicky (Shia LaBeouf), quien coordina una página de internet dedicada a teorías de conspiración gubernamentales acerca de los Transformers. Por supuesto, Leo no sabe que Sam es el mejor amigo de los Autobots, los robots buenos, enfrentados en una batalla galáctica con los villanos Decepticons, que regresan a la Tierra con la intención de destruirla.

Lo que sigue a continuación son dos horas y media de destrucción masiva, extraordinarios efectos visuales y mucha acción. Mientras, los actores se pasean arriba y abajo, corriendo frente a esas inmensas máquinas transformadoras, conscientes de que las estrellas de la producción no son ellos…