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Tiene sólo 28 años y ya ha trabajado con cineastas del renombre de Steven Spielberg (The Terminal), Julian Schnabel (Before Night Falls), Alfonso Cuarón (Y tu mamá también) y Kevin Costner (Open Range).
Pero eso no lo ha limitado en su interés por ir más allá del mundo de la actuación: acompañado de su buen amigo Gael García Bernal, creó la productora Canana Films, a través de la cual ha producido Déficit, el debut de este como director, y también ha sido el productor ejecutivo de largometrajes como El búfalo de la noche, escrito por Guillermo Arriaga, y Sólo Dios lo sabe, protagonizado por él mismo, Alice Braga y Damián Alcázar.
Esta semana Luna —que recién fue padre de un niño, Jerónimo, que nació en agosto, fruto de su relación con la actriz Camila Sodi, con la que se casó el pasado mes de febrero— presentó en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles (LALIFF) su documental JC Chávez, acerca de la vida del idolatrado púgil mexicano que ganó un récord de 108 combates, que le reportaron un total de 27 títulos mundiales.
Se trata del debut del protagonista de Nicotina tras las cámaras, en la faceta de dirección. Y lo ha hecho en el formato del documental en lugar de apostar por una narrativa convencional de ficción.
Las razones de tal decisión son, en sus palabras, "varias. Una porque creo que el documental es un proceso más orgánico, sobre todo para un director que está empezando. En su proceso [creativo] descubres la película que vas a hacer conforme vas descubriendo la historia. Tú marcas el ritmo. A diferencia de una película de ficción, donde necesitas un guión y el rodaje dura poco", detalla.
"Aquí yo quería estar en control todo el tiempo y el lenguaje del documental me permitió ser el primer espectador de mi película".
Además, reconoce que la razón principal fue el hecho de que "Julio César [Chávez] necesitaba un documento donde se pudiera ver qué está pasando con él hoy en día. Cuando lo conocí pensé que era importante que quedara un registro de qué había pasado con el campeón, sin dramatizar o glorificar la historia, sino todo lo contrario: traerla al mundo real, [descubriendo] al ser humano que es como el resto".
Así, comenta que, desde su punto de vista, "hoy en día [Chávez] es un personaje olvidado, al que no se le ha hecho justicia. Para mi generación y la previa a la mía representó muchísimo. Fue la única historia de éxito en mi país. Por eso me pareció importante hacer la película".
"Es un mexicano único, que no sabía lo que era la derrota. En México todos somos muy conscientes de lo que es la derrota y estamos muy en contacto con tal concepto. Julio César pasó 11 años y medio sin perder, sin que hubiera nadie mejor allá afuera, y eso lo hace un ser muy especial. Una historia única en mi país".
El secreto de un buen documental está en la fase de posproducción, cuando el director y el editor comparten las centenares de horas de metraje que deben ser reducidas, como en el caso de JC Chávez, a 78 minutos.
"Me lo tomé con calma", afirma Luna con respecto a la fase de edición. "Producir me ha ayudado a empapar todos los procesos [de un rodaje]. El actor vive en una burbuja. El cine es mucho más de lo que los actores alcanzamos a ver y a experimentar. Produciendo fue cuando me di cuenta de todos los procesos".
"Pero nada se compara con dirigir, cuando te cae encima toda la película y las etapas. Es un trabajo que requiere muchísimo de ti y que no se compara con ningún otro puesto en el cine".
Así, explica: "La edición duró un año y es un proceso muy clarificante y doloroso, porque pierdes muchas cosas que tú considerabas vitales. Pero la edición, en un documental, es como la escritura del guión. Yo tenía una idea de lo que quería contar: la historia de Julio César y la de México, y el paralelismo entre ambas. De ahí salí y me topé con otra cosa. Cuando editas, regresas al material y es como reescribir el ‘guión’ de tu película".
"Es un proceso introspectivo, al que si no le das tiempo es muy fácil que todo quede a medias. La maravilla de un documental es que durante ese proceso puedes ir recopilando otras imágenes, buscar otras entrevistas, hacer más investigación... Esa es la diferencia con una película de ficción. En la edición el filme va creciendo y evolucionando. Por eso considero a la editora, Mariana Rodríguez, la coautora de esta película".
Durante la jornada del lunes de LALIFF, Luna participó en diversos paneles con estudiantes latinos del condado, con el fin de "hablar con gente joven de este país. Hay muchos [de ellos] que no acaban la escuela y vengo a contarles lo importante que es prepararse. En todos los sentidos".
"Porque la preparación no sólo es en la escuela, es un estado de alerta, de vida, una manera de estar curioso de todo lo que pasa frente a ti", comenta. "Y te [ayuda] madurar. A mí me gusta hablar con los adolescentes, porque si me entero de lo que piensa la generación que me sigue, más puedo garantizar el tener un público al que le interese mis historias".








