Fotografía de la portada del libro "Cartas de un joven escritor", de Hugo Verani, sobre la vida del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, publicado recientemente. (FOTO: EFE)
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MONTEVIDEO, Uruguay (EFE).- El escritor uruguayo Juan Carlos Onetti imprimió un giro copernicano a la literatura latinoamericana con una escritura desabrida y escéptica, pero a la vez rebosante de humanidad y destinada a hacer de la imaginación su bandera.

El 1 de julio se cumple el centenario del nacimiento de Onetti en Montevideo, ciudad que, al igual que Madrid, donde murió en 1994, se ha volcado en homenajear a un autor que renovó la forma de escribir en español desde la pasión y con un estilo que estaba "en el límite del idioma", según señaló en una ocasión el escritor español Antonio Muñoz Molina.

Si con "El Pozo" (1939) rozó el existencialismo y se adelantó a Sartre y Camus en su desolada visión de lo cotidiano, con "La vida breve" (1950) Onetti dio ese golpe de timón que demandaba la novela hispanoamericana y que impulsó más tarde, de una u otra forma, a los autores del llamado "boom".

"Con Onetti aparecieron esas historias del novelista de la decadencia, el escritor del nihilismo. Yo creo que fue una expresión de lo que luego se llamó filosofía de la existencia", señala a Efe alguien que conoció bien al escritor, el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti.

Si bien los personajes de "El astillero", "Juntacadáveres" o "La vida breve" aparecen "atados a la decadencia, a la falta de horizontes, a los pequeños grandes odios", finalmente son siempre "redimidos de algún modo por un ramalazo de amor que aparece en su espíritu", afirma el político y ensayista.

Es el mismo "humanismo" que ve en el fondo de la obra de Onetti el catedrático de literatura y director de Cultura del Gobierno uruguayo, Hugo Achugar, para quien, con sólo 30 años, Onetti fue capaz de dar la vuelta al panorama literario de su época.