Angeles Mastretta ha cosechado gran- des éxitos con sus novelas, traducidas a más de veinte idiomas. Foto: Esteaban Cobo/EFE.
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Santillana del Mar/EFE — A la escritora mexicana Angeles Mastretta le cuesta hablar de su “obsesión por las palabras”, pero recientemente realizó una excepción al explicar cómo concibe su oficio y afirmar que se dedica a escribir novelas para contar su “certeza de que estos tiempos tienen remedio”.

“Escribimos como quien camina por el borde de un abismo”, señaló la autora, que ha cosechado grandes éxitos con sus novelas, traducidas a más de veinte idiomas.

Mastretta (Puebla, 1949) ha sido merecedora, además, de premios tan importantes como el Rómulo Gallegos, por “Mal de amores”, o el Mazatlán por “Arráncame la vida”, libro que ha sido llevado al cine por Roberto Schneider.

Su intervención en la segunda jornada del ciclo “Lecciones y maestros” que se celebró estos días en la ciudad española de Santander, estuvo impregnada de emoción e intensidad, cuando se refirió a la epilepsia que padece y, sobre todo, cuando leyó un texto dedicado a la muerte de sus padres.

“Mis dos cenizas”, nombre de ese texto forma parte de la nueva novela en la que la escritora mexicana está trabajando actualmente.

A Mastretta, de 59 años, se le quebró la voz al recordar que su padre, hijo de un inmigrante italiano que llegó a México a principios del siglo pasado, vivió en Italia la II Guerra Mundial, “un abismo” que “nunca pudo borrar de su memoria”, pese a que, cuando regresó a América, “no volvió a mencionarla”.

“Ni mi madre, que durmió junto a él veinte años, supo del espanto que atenazó su vida y su imaginación desde entonces y para siempre”, recordó.

Carlos Mastretta, padre de la escritora, murió a los 58 años, y durante mucho tiempo Angeles se echó la culpa de esa muerte, quizá porque meses antes decidió irse “de golpe”, junto a dos de sus hermanos, a vivir a la ciudad de México, dejando a su progenitor en Puebla con la angustia de esa guerra de la que nunca hablaba.