Fernando Botero estuvo en Berkeley para la inauguración de su exposición sobre Abu Ghraib. (FOTO: María A. Mejía/El Mensajero)
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"Yo estaba lleno de ira y envenenado por la hipocresía de la situación de la época en que los americanos habían ido ahí a torturar a esa cárcel, donde torturaba Sadam Hussein. Eso me parecía una hipocresía terrible", expresó el artista.

Según Botero, conocido por pintar figuras voluminosas —una característica que también está presente en esta obra— su intención fundamental al crear la serie de Abu Ghraib, era "dejar un testimonio de una cosa inaceptable". En ese sentido reconoció el colombiano que el arte sí "tiene esa capacidad de perpetuar ciertos momentos, que cuando los periódicos y la gente ya no hablan, [el arte] sigue hablando".

Con aire de humildad, Botero explicó a El Mensajero lo que espera que se lleven los espectadores de su exposición en Berkeley.

"Digamos que estas obras espero que tengan una vivencia más allá de mi vida, y que tengan un cierto tipo de permanencia en el tiempo. Total que bueno, el día de mañana los estudiantes que hay aquí o de otros sitios van a ver estas obras y les va a parecer increíble que en este país se hayan cometido estas atrocidades. Les va a parecer increíble", insistió.

En opinión de Botero, "es importante que una parte negativa de la historia de este país sea también vista por las nuevas generaciones".

Para el artista, quien realizó sus pinturas a partir de su imaginación tras lo descrito en el artículo periodístico de la revista The New Yorker y sin haber visto ninguna de las fotos que más tarde ilustraron los abusos en la prisión iraquí, es básico que los jóvenes vean estas obras.