“La gente la pasa bien y yo me divierto mucho”, comentó.
Javier Mejía, oriundo de Tamaulipas (México), contó a Efe que quedó “impresionado” con la colección de juguetes de Gálvez que considera “muy original y completa".

“Pude divertirme con juguetes artesanales que no veía desde que me fui de México”, apuntó. “La colección me recordó cuando pasaba vacaciones en Guanajuato con la familia y jugábamos con la tablita mágica y la viborita”, enfatizó.

Mejía compartió un rato con sus hijos, nacidos en Charlotte, que jamás habían enrollado la cuerda de un trompo, tocado una sonaja o visto una muñeca de trapo.

Para Patricia Hernández, originaria de Jalisco, la exhibición fue una “oportunidad única” para mostrar a sus hijos un poco de la infancia vivida en su país de origen.

“Al menos los hijos conocen algo de nuestras tradiciones y experimentan con juguetes que yo disfrutaba de niña. Es como si estuviera de regreso en México”, apuntó.

Después de jugar con tambores, trabucos, pelotas, escaleras, serpientes, el niño hispano Christopher Soledán comentó a Efe que “aprendió algo que no conocía".

“La cultura hispana es muy divertida. Ya me habían dicho mis padres”, dijo.