Con Juguetilandia, este inmigrante busca de forma “sencilla y simple” educar a los niños sobre cómo se hacían los juguetes en el pasado utilizando materiales artesanales, reciclados, que eran un instrumento de aprendizaje y diversión.

En la colección de juguetes se encuentran silbatos, trompos, papalotes, sonajas, muñecos, perinolas, matracas, baleros, yo-yos, pelotas, tambores, calaveritas de azúcar, juegos de la oca, bingo, serpientes, marionetas, piñatas, tablitas, entre otros.

También están las típicas canicas, carrito, trenes de madera, máscaras de lucha libre, cri-cri, chapulín colorado, torito, juguetes de metal, madera, alcancías, atrapa novios, dados, monedas falsas, cajitas sorpresas “con las que jugaban nuestros abuelos y padres".

Gálvez lleva -cada vez que puede- su Juguetilandia, una de las pocas colecciones de juguetes mexicanos que existe en Estados Unidos, a festivales hispanos, actividades culturales de la comunidad, y eventos masivos en diferentes áreas del estado.

En la pasada edición del Festival Latinoamericano en Charlotte, a mediados de este mes y donde se reunieron más de 25.000 personas, uno de los principales atractivos del evento en la zona de las actividades culturales fue Juguetilandia.

Vistiendo una de sus “máscara de luchador”, Gálvez hizo lo que más disfruta- jugar y compartir sus juguetes preferidos con niños y adultos de todas las razas.