Charlotte (Carolina del Norte), (EFE).- Cuando pequeño, el mexicano Alejandro Gálvez se entretenía con juguetes tradicionales como canicas, trompos, baleros, que fue coleccionando hasta juntar unos 300 que ahora son exhibidos por Carolina del Norte.
Gálvez, oriundo de Hidalgo, es conocido en Charlotte, la ciudad más grande de Carolina del Norte, por sus esfuerzos por “mantener vivas las tradiciones indígenas” mediante presentaciones de danzas y rituales prehispánicos aztecas que realiza con el grupo artístico que fundó, Painalli, que en náhuatl significa “mensajero".
Otra manera que ha encontrado este mexicano, residente del estado desde hace 13 años, de promover la cultura hispana entre las nuevas generaciones ha sido a través de Juguetilandia, su colección particular de juguetes tradicionales latinoamericanos.
“Tengo 10 años coleccionando los juguetes. Aprovecho los viajes a México para comprar en plazas, ferias, tiendas, almacenes. Muchos son juguetes que no pude disfrutar cuando era niño por la falta de recursos económicos de mi familia”, afirmó Gálvez a Efe.
Según Gálvez, con la producción masiva actual de juguetes que considera “mecanizados” se está impidiendo que los niños desarrollen su imaginación y creatividad.
“Aparte son caros, sofisticados, monótonos, contaminantes, automatizados, que carecen de arraigo cultural que caracterizaban los antiguos”, enfatizó.
Con Juguetilandia, este inmigrante busca de forma “sencilla y simple” educar a los niños sobre cómo se hacían los juguetes en el pasado utilizando materiales artesanales, reciclados, que eran un instrumento de aprendizaje y diversión.
En la colección de juguetes se encuentran silbatos, trompos, papalotes, sonajas, muñecos, perinolas, matracas, baleros, yo-yos, pelotas, tambores, calaveritas de azúcar, juegos de la oca, bingo, serpientes, marionetas, piñatas, tablitas, entre otros.
También están las típicas canicas, carrito, trenes de madera, máscaras de lucha libre, cri-cri, chapulín colorado, torito, juguetes de metal, madera, alcancías, atrapa novios, dados, monedas falsas, cajitas sorpresas “con las que jugaban nuestros abuelos y padres".
Gálvez lleva -cada vez que puede- su Juguetilandia, una de las pocas colecciones de juguetes mexicanos que existe en Estados Unidos, a festivales hispanos, actividades culturales de la comunidad, y eventos masivos en diferentes áreas del estado.
En la pasada edición del Festival Latinoamericano en Charlotte, a mediados de este mes y donde se reunieron más de 25.000 personas, uno de los principales atractivos del evento en la zona de las actividades culturales fue Juguetilandia.
Vistiendo una de sus “máscara de luchador”, Gálvez hizo lo que más disfruta- jugar y compartir sus juguetes preferidos con niños y adultos de todas las razas.
“La gente la pasa bien y yo me divierto mucho”, comentó.
Javier Mejía, oriundo de Tamaulipas (México), contó a Efe que quedó “impresionado” con la colección de juguetes de Gálvez que considera “muy original y completa".
“Pude divertirme con juguetes artesanales que no veía desde que me fui de México”, apuntó. “La colección me recordó cuando pasaba vacaciones en Guanajuato con la familia y jugábamos con la tablita mágica y la viborita”, enfatizó.
Mejía compartió un rato con sus hijos, nacidos en Charlotte, que jamás habían enrollado la cuerda de un trompo, tocado una sonaja o visto una muñeca de trapo.
Para Patricia Hernández, originaria de Jalisco, la exhibición fue una “oportunidad única” para mostrar a sus hijos un poco de la infancia vivida en su país de origen.
“Al menos los hijos conocen algo de nuestras tradiciones y experimentan con juguetes que yo disfrutaba de niña. Es como si estuviera de regreso en México”, apuntó.
Después de jugar con tambores, trabucos, pelotas, escaleras, serpientes, el niño hispano Christopher Soledán comentó a Efe que “aprendió algo que no conocía".
“La cultura hispana es muy divertida. Ya me habían dicho mis padres”, dijo.
En varias ocasiones, Gálvez ha recibido ofertas para comprar alguno de sus “preciados juguetes”, las cuales siempre ha rechazado porque su interés no es monetario sino educativo.
“No sólo quiero que los hispanos recuerden, aprendan, sino mostrar a los americanos nuestra riqueza cultural”, concluyó Gálvez.
Juguetilandia se presentará este domingo en la celebración del Día de los Muertos en el Museo Levine de Charlotte.
Charlotte (Carolina del Norte), (EFE).- Cuando pequeño, el mexicano Alejandro Gálvez se entretenía con juguetes tradicionales como canicas, trompos, baleros, que fue coleccionando hasta juntar unos 300 que ahora son exhibidos por Carolina del Norte.
Gálvez, oriundo de Hidalgo, es conocido en Charlotte, la ciudad más grande de Carolina del Norte, por sus esfuerzos por “mantener vivas las tradiciones indígenas” mediante presentaciones de danzas y rituales prehispánicos aztecas que realiza con el grupo artístico que fundó, Painalli, que en náhuatl significa “mensajero".
Otra manera que ha encontrado este mexicano, residente del estado desde hace 13 años, de promover la cultura hispana entre las nuevas generaciones ha sido a través de Juguetilandia, su colección particular de juguetes tradicionales latinoamericanos.
“Tengo 10 años coleccionando los juguetes. Aprovecho los viajes a México para comprar en plazas, ferias, tiendas, almacenes. Muchos son juguetes que no pude disfrutar cuando era niño por la falta de recursos económicos de mi familia”, afirmó Gálvez a Efe.
Según Gálvez, con la producción masiva actual de juguetes que considera “mecanizados” se está impidiendo que los niños desarrollen su imaginación y creatividad.
“Aparte son caros, sofisticados, monótonos, contaminantes, automatizados, que carecen de arraigo cultural que caracterizaban los antiguos”, enfatizó.