LOS ANGELES (AP) - Casi 50 piezas de la colección de Cheech Marín se exhiben en el Museo de Arte del Condado de Los Angeles y entre ellas no hay ni una cachimba, ni una pipa, ni un clip para marihuana.
Marín, el más bajo del dúo de cómicos marihuaneros Cheech y Chong, tiene una faceta poco conocida: es un serio coleccionista y promotor de arte.
Ahora, años después de negociaciones, el humorista logró realizar un sueño que tenía desde hace más de dos décadas: traer las obras de pioneros como David Botello, Diane Gamboa y John Valadez de vuelta a casa, a un museo importante en la ciudad donde nació el movimiento de arte chicano hace unos 40 años.
"Esa ha sido mi lucha, lograr que estos chicanos sean reconocidos como artistas plásticos", dijo Marín sentado en una galería del museo frente a un colorido trabajo impresionista de Margaret García, "Janine a los 39, madre de mellizos", en la "Milla del Museo" del Bulevar Wilshire.
Vestido casualmente con camiseta, jeans y zapatos de tenis, sonríe con gracia y ofrece un agradecimiento breve pero sincero cuando un visitante se le acerca para felicitarlo por la exhibición. Tuvo que luchar duro para llevar la colección a un museo de primera línea, dice.
"El mundo de los museos en cierto modo quiso descartarlos como artistas folklóricos", dice Marín en una galería llena de obras de Carlos Almaraz y Chaz Bojorquez, dos de los fundadores del movimiento de arte chicano. "Yo les decía, 'No, no'. Estos son artistas plásticos. Estos son pintores realmente buenos que se han perfeccionado más allá de eso".
La muestra "Los angeleños, pintores chicanos de L.A.: selecciones de la colección de Cheech Marín", consiste de trabajos seleccionados en su mayoría de la colección privada del actor, de casi 400 piezas. Está abierta al público hasta el 2 de noviembre.
Los óleos, pasteles, acrílicos y trabajos multimedia abarcan prácticamente todo el periodo de las artes chicanas, desde sus inicios cuando Almaraz empezó a pintar afiches para el movimiento Trabajadores Agrícolas Unidos (United Farm Workers) de César Chávez hasta el presente.
"Cuando el arte chicano comenzó a surgir, en gran parte era una lucha de derechos civiles durante finales de la década de 1960 y principios de los 70", dice Howard Fox, curador de arte contemporáneo del museo. "Todos estos artistas chicanos de primera generación buscaban establecer en las mentes del público y sus colegas, así como en las artes en general y en la sociedad común estadounidense, que siquiera existían".
Mientras el movimiento continúa desarrollándose, las luchas y conflictos sobre la identidad propia siguen siendo puntos clave, como refleja el trabajo del más joven de los artistas en la exposición, Vincent Valdez, de 30 años.
Entre sus obras están "Kill the Pachuco Bastard" (Maten al bastardo pachuco), una escalofriante pieza impresionista que documenta uno de los periodos más oscuros de Los Angeles, los disturbios de principios de los años 40, cuando pandillas de marineros errantes blancos golpearon a jóvenes hispanos y negros mientras la policía veía sin intervenir. Junto a este cuadro está "Nothin' to See Here, Keep on Movin'" (Nada que ver aquí, siga adelante), inspirado en las protestas del años pasado luego que la policía de Los Angeles atacó a activistas por los derechos de la inmigración y reporteros.
"Tiene la intención de ser un eslabón para la próxima generación, que mire para atrás y diga que esto no es algo nuevo en Estados Unidos", dijo Valdez.
No todo el arte chicano es impresionista. Otra de las piezas más anunciadas es la abstracta "Año loco XIV92/Por Dios y oro" de Chaz Bojorquez, un ex artista del graffiti cuyo trabajo se consideraba tan innovador cuando apareció en la escena que los propios artistas del movimiento chicano lo rechazaron.
Bojorquez acredita a Marín por hacer más que cualquier otra persona para legitimar no sólo su trabajo sino el de cualquier otro artista chicano que vino antes o después de él.
Por su parte, el actor y comediante de 61 años, quien ha aparecido en películas y series de televisión como "Nash Bridges", dice haber asumido el papel de promotor de arte accidentalmente.
Fascinado por la pintura desde niño, Marín recuerda haber ido a la biblioteca a estudiar libros de arte a los 10 u 11 años. Luego, frecuentó museos.
"Me acercaba a las pinturas al punto que los guardias me gritaban... '¡Epa niño! No toques los cuadros!''', relata con una carcajada.
"Pero las tocaba de todos modos", añade con picardía. "Estaba fascinado con ellas".
Coleccionaba art deco en los años 80 cuando descubrió el arte chicano.
"Lo que de inmediato resonó no fue sólo las imágenes, que eran ... sobre mí y mi cultura, sobre todos a quienes conocía", dijo este hijo mexico-estadounidense de un policía de Los Angeles. "Lo que resonó fue que los reconocí como grandes pintores".
Maravillosos pintores, descubrió, cuyo trabajo pasaba en gran medida inadvertido. Se exhibían principalmente en restaurantes mexicanos mientras neo-expresionistas de la época, como Julian Schnabel y Keith Haring, acaparaban los espacios de las galerías.
Marín vio una desproporción que no sería fácil cambiar. Numerosos museos, incluido el del condado de Los Angeles, rechazaron inicialmente sus propuestas de exhibir arte chicano.
"Aun en el mundo académico chicano la actitud era de '¿qué nos irá a decir este drogado?''', dice Marín de una típica reacción. "¿Qué va a tener? ¿Una pintura de un gran pito de marihuana?'"
Pero él perseveró, lanzando "Visiones chicanas: Pintores estadounidenses al límite" en el 2001 con la ayuda de varias corporaciones patrocinantes. La muestra viajó por más de una docena de ciudades alrededor de Estados Unidos, incluyendo San Luis, Mineápolis e Indianápolis.
Al traerla de vuelta a casa, Marín decidió reducir ligeramente su enfoque, resaltando sólo a los artistas de Los Angeles.
Una vez que el show cierre, espera montar otro que viajaría a Japón, Europa, Australia, Nueva Zelanda y otros rincones.
"Hubiera sido muy fácil que toda esta generación de artistas pasara desapercibida y fuera descubierta dentro de 80 años", afirma. "Pero no pude soportar que eso sucediera. Estos tipos simplemente son demasiado buenos".








