Compilación. Tras un ejercicio de reescritura, Martín del Campo trabaja en fundir en un solo texto tres novelas que publicó en 1980 y 1990. Su título: ‘Duerme conmigo’.[FOTOS: AGENCIA REFORMA]
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MÉXICO, D.F.— "Siempre he sido un trotamundos, un hambriento de escenarios, de paisajes múltiples y, sobre todo, de historias secretas que piden a gritos ser tratadas como novela", afirma el escritor David Martín del Campo (Ciudad de México, 1952).

A los 22 años ya había recorrido, mochila al hombro, todo el país, y de esos viajes nació una "literatura centrífuga" que no se limita a narrar a Ciudad de México sino que extiende su mirada hacia otros rincones de la geografía.

"Los novelistas somos cazadores permanentes, insomnes, registramos historias y discernimos si valen la pena ser tratadas como novela, y no siempre son las más heroicas, hay muchos antihéroes, perdedores, que viven en lo que José Revueltas llama el lado moridor de la realidad", dice el escritor.

Así se topó con la historia sobre el origen de la popular canción La bamba, un himno de guerra cantado en la cuenca del Papaloapan en el siglo XVII, cuyo rastro encontró a partir de los relatos de Francisco Rivera, "Paco Píldora", cronista de Veracruz, y que dio pie a su novela La bamba, donde se ocupa del enclave de los negros libertos, seguidores de Yanga.

Una estancia de tres semanas como profesor de primaria en la sierra maderera duranguense, a los 19 años, le ayudó a construir Todos los árboles, novela de aprendizaje que se desarrolla en paralelo a un conflicto sindical de los años 60.

Por otra parte, Los amantes de Kim, se ocupa de Homero Siller, un amnésico que sólo posee un retrato de la actriz Kim Novak, y a partir de esa fotografía reconstruye su pasado, marcado por la matanza del 68 en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

Tras un ejercicio de reescritura, Martín del Campo ha decidido reunir las tres novelas, publicadas originalmente en los años 80 y 90, en Duerme conmigo (Axial).

"Estoy como un pastor tratando de que mis ovejas desbalagadas vuelvan al redil, y se me ofrece la posibilidad de hacer una reescritura: los ojos de un autor cincuentón que corrige a un autor veinteañero con mucha severidad y, además, con ganancia para el lector porque he ganado malicia en la escritura".

‘La bamba’ y ‘Los amantes de Kim’ aparecieron en Tu propia sombra en 1991 mientras que ‘Todos los árboles’ fue escrita en 1981 cuando Martín del Campo era corresponsal en Madrid y se curó de la nostalgia escribiendo "novelas con historias mexicanas".

Prefiere llamarlas "novelas súbitas" —posibles de ser leídas en dos horas— en lugar de novelas cortas, y en ellas asoman la huella de José Revueltas, Vicente Leñero, Carlos Fuentes, José Agustín y Jorge Ibargüengoitia.

"Me gusta esta fragmentación de la realidad y presentarla al lector como parte de un engranaje, porque nuestra propia realidad es fragmentaria, y como escritor eso no se puede eludir".

Lo que hilvana a estas "novelas súbitas" es el amor y el desamor, una constante en su narrativa.

"El gran motor de la especie es el erotismo, el amor; dicen muy bien en España que "dos tetas mueven más que una carreta". Mis novelas hablan de esta transformación que tiene el hombre cuando encuentra su expresión amorosa, y cómo eso puede cambiar la vida y llegar a expresiones más o menos sanguinarias, el aspecto obsesivo del amor".

Después de una veintena de cuentos y novelas publicadas, prepara una nueva novela, cuyo título tentativo es Acapulco blues, que se desarrolla en los años 50, cuando aún el puerto era un sitio donde iban a desovar las tortugas y no había edificios sobre la playa.

"Es una historia de amor y desamor, y como trasfondo hay una crítica a los regímenes totalitarios, pero el meollo de la historia es la educación sentimental".

ASÍ LO DIJO

"Es una obligación del narrador tener los ojos puestos en la realidad nacional del país y no sólo en el acontecer de banqueta, este país da para tener cien novelistas más".

David Martín del Campo, escritor.