¿Qué sienten los famosos al portar la más mexicana de las indumentarias? "No cualquiera sabe vestir un traje de charro", dijo una vez Vicente Fernández. "Para empezar, hay que hacerlo con respeto, con gallardía, con devoción. No se trata de un disfraz, se trata de una auténtica pieza de vestir muy mexicana, muy nuestra; por eso no cualquiera sabe vestir nuestro legendario traje de charro".
Posiblemente Pedro Infante y el mismísimo "Charro Cantor", Jorge Negrete, dirían lo mismo, pero ¿cuál es la sensación que experimentan las figuras actuales al vestirse de charros? Estás han sido las opiniones y comentarios de algunos de ellos:
ALEJANDRO FERNÁNDEZ: "Mi padre y la vida misma me enseñaron a saber llevar con orgullo y respeto el traje de charro. El meterte dentro de ese elegante traje, porque así lo es, resulta muy emocionante. "En lo personal, al hombre lo hace muy viril, muy hombre, si se puede decir así. Bueno, a las mujeres les gusta vernos así. "Es típico en las grandes y pequeñas fiestas del País, es un traje muy admirado en el extranjero", expresa Alejandro.
LUCERO: "Yo siempre he sido una admiradora de esta prenda de vestir. Me encantaba ver cómo lo lucían Pedro Infante, Pedro Armendáriz, todos esos actorazos que quedaron impresos en tantas y tantas cintas, de la Época de Oro del Cine Mexicano. "Bueno, yo me siento muy mexicana cuando lo llevo puesto, es una sensación de mexicanidad, de sentirte muy de "acá' y la verdad a mí me encantan", comenta Lucero. "Tengo ya una bonita y selecta colección de trajes de charra que cuido como la niña de mis ojos. ¡Ah!, porque son muy finos y elegantes".
PEDRO FERNÁNDEZ: "Yo nací charro y sigo siéndolo. Mi madre decía que casi casi llegue al mundo con todo y sombrero, porque siempre lo llevaba puesto. Y me encanta", explica Pedro. "Es como llevar a México dentro de uno, me cae que se siente bien bonito y más aún cuando llevas a tu mujer del brazo, bueno, qué te puedo decir, es otro rollo de todos los trapos que uno se pueda poner. El traje de Charro es algo así como el Roll Royce de los trajes típicos mexicanos".
El traje del charro
La china poblana y el charro mexicano simbolizan la identidad nacional al haber nacido juntos en los años en que cayó el Imperio de Maximiliano y nació la nueva República.
El inigualable vestuario del charro mexicano es, probablemente, una transformación de la indumentaria que portaba el chinaco juarista. Un vestuario tan fastuoso, que sigue cotidianamente viéndose en los muy mexicanos mariachis.
Chaqueta corta de gamuza en tonos cafés, amarillos o de paño oscuro, adornada con bordados de plata. Los pantalones, muy justos, acompañados con botones, que más que para abrocharse sirven como adorno. Su inmaculada camisa blanca acompañada de un moño rojo o tricolor.
Obviamente no puede faltar el calzado: unas elegantes botas o botines en los mismos tonos del traje.
Finalmente, el jarano, sombrero ancho y de grandes alas, bordado con hilos de oro y plata, que debe ir del mismo color de todo el conjunto.
Para las mujeres, hay que considerar que el vestuario de la china tampoco forma parte del pasado, sigue presente, tal vez no en la vida cotidiana, pero sí en el gusto por conocer algo más sobre nuestras tradiciones y cultura mexicana.
Este atuendo se caracteriza por una camisa blanca de manga corta bordada con lentejuela de vivos colores en la parte del frente y algunos contornos. La prenda deja al descubierto algunos de los encantos de los hombros, espalda y pecho de la china.
Su falda es roja, larga hasta abajo de los tobillos, llena de brillantes lentejuelas, y el zagalejo que la acompaña, que es una especie de pretina larga, va en color verde. Los bordados se compone de muchas flores, y en la parte central del frente se puede apreciar una distintiva águila que acompañada de una serpiente y nopales, hacen resaltar un símbolo que más mexicano no podría ser.
Las zapatillas deberán ir en color verde, del mismo tono del zagalejo.
Bajo esta se encuentra otra falda en color blanco, decorada con encajes bordados del mismo tono de la tela, la cual se puede apreciar con mayor claridad cuando la china baila y levanta un poco de su falda roja.
Su cintura se ve rodeada por una tela que hace las veces de ceñidor con los colores patrios, y al ser tan largo, da varias vueltas a la cintura, y finalmente sus puntas largas quedan colgantes y a la deriva.
Todo esto se complementa con el típico rebozo de bolita en diferentes colores y con terminaciones en flecos, rebozo con el que baila o juguetean las manos de la china.
Llamativas pulseras, collares y aretes acompañan su indumentaria. Y finalmente su peinado, típico de la mujer de la época, es de raya en medio y dos trenzas acompañadas de listones tricolores, terminados a veces en grandes moños.