Hace unas semanas, la pequeña Honor Marie Warren cumplió un año; justamente el mismo tiempo en que Jessica Alba, su madre, lleva poniéndose la ropa más antisexy posible.
 

Sus castigados fans se preguntan ¿qué le ha pasado a este símbolo sexual que ya no enseña como antes y que ahora disfruta de las blusas extra large?

El portal TMZ fue el primero en relevar que Alba había sufrido depresión postparto y que le había resultado difícil tener contacto hasta con su familia durante los primeros meses. 

Mientras tanto, el bloguero Perez Hilton se dio vuelo durante mucho tiempo puntualizando las escasas sonrisas que la actriz regalaba a las cámaras tras convertirse en mamá.

Con la depresión superada o no, lo cierto es que la morena de sangre mexicana no es la dinamita sensual que fue hasta hace dos veranos.

Ella parece haber roto la racha de mujeres famosas que, después de dar a luz, regresan con la sensualidad reinventada como Heidi Klum o Salma Hayek; y en cambio, se ha ajustado a una imagen de bajo perfil -por no decir que descuidada- al estilo de Katie Holmes.

Alba salía a broncearse antes con los trajes de baño más reveladores mientras estaba de vacaciones.

Y si bien nunca ha aceptado hacer desnudos, sí ha animado las salas de cine estampando su cuerpo en memorables atuendos (¿es posible olvidar el bikini que usó en Azul Extremo en el 2005?). 

En el 2007, los lectores de GQ y de FHM coincidieron en que era la mujer más sexy del mundo, mientras que Maxim la colocó en el segundo puesto de las 100, sólo atrás de Lindsay Lohan.