Photobucket [Las actrices María Rubio (Catalina Creel) y Rebeca Jones (Vilma) en una escena de la telenovela mexicana producida y dirigida por Carlos Téllez, para Televisa, con guión de Carlos Olmos, que narra las vivencias de la familia Larios vinculada a una gran empresa farmacéutica. Foto: EFE/ Televisa]

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Las villanas antiguas eran personas del estilo de Catalina Creel de Cuna de lobos, personificada por María Rubio en 1987, quien mató a su marido y secuestró a un niño para asegurar la herencia de su hijo favorito; Diana Bracho como la Tía Evangelina en Cadenas de amargura, la solterona que en 1990 mataba a todos los que querían a su sobrina; o como Dulcina interpretada por Laura Zapata en Rosa salvaje en 1987, quien hace todo lo posible por separar a su hermano de su verdadero amor, estelarizado por Verónica Castro, así como a su hermana del amante de ambas.

Sin embargo, las contemporaneas tampoco se quedan atrás con sus fechorías.

González como Jocelyn Rivas del Castillo de Cervantes Bravo en Mundo de fieras logró robar cámara a la protagonista de este proyecto Gaby Espino al ser egoísta, tener amantes por doquier y obsesionarse con su esposo, protagonizado por César Évora. En Doña Bárbara, la rubia crea un personaje de una mujerque tras ser ultrajada sexualmente  crea un carácter fuerte, abandona su hija y usa la brujería para controlar la región y obtener poder con los hombres que la rodean.

Castro, por su parte, como Lisabeta de Salamanca en Pasión usa su ceguera para manipular a los que la rodean y tratar de conquistar al amor de su vida.