Edgar Flores es Gasper en la cinta "Sin Nombre".  Foto: Eniac Martínez/Focus Features
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“Al principio y durante la filmación me propuse trabajar más duro y más duro. La ayuda que Cary y de los otros actores que tenían más experiencia me ayudó mucho”, expresó Flores, de 20 años.

Aunque el actor, que reside lo que podría considerarse como un lugar marginal en Tegucigalpa, el barrio El Rincón, enfatizó que nunca le llamado la atención el tipo de vida que viven los pandilleros.

Aunque ésta es su primera actuación en una película, Flores trabajó en la televisión de su país hace dos años cuando formó parte del elenco de la primera miniserie hondureña titulada “Diferentes a Todos”. La serie era un proyecto conjunto de la Secretaría de Salud de Honduras y la UNICEF, dirigido a jóvenes entre 12 y 22 años que están sexualmente activos, para educarlos sobre las enfermedades de transmisión sexual.

“Acá tenemos un problema por el alto número de VIH y la serie iba en ése sentido”, explicó el actor.

Sobre el tema de la migración, Edgar recordó que ha tenido amigos y familiares que han emigrado a los EE.UU.

Uno de ellos fue su abuelita que lo hizo durante la década de los 80 y recientemente su cuñado que residió en El Bronx. Este quería que Edgar viajara hasta acá, pero el papá del joven no se lo permitió.

De acuerdo a Edgar, los abusos que se cometen contra los migrantes es lo misma en toda Centroamérica que en Estados Unidos, ya que cuando se dice migrante la gente se imagina que son “ladrones y asesinos”.

“Como dice la película, los emigrantes no tienen ni voz ni voto (...) es un problema que lleva añales (sic), pues”, concluyó, quien viajaba en estos días al Festival de Cine de Guadalajara para la proyección del filme.