Hugh Jackman. (Foto: AP/Mark J. Terrill)
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Los Ángeles (EEUU), (EFE).- Es época de cambios en EEUU y la gala de los Óscar no fue ajena a ese movimiento, en una clara apuesta por una estética musical, de club nocturno, que resaltó las facultades y el carisma de Hugh Jackman en su faceta de presentador.

El actor australiano inició la 81 edición de los premios Óscar, que duró unas tres horas y media, con un espectacular número musical en el que cantó y bailó, y que sirvió para homenajear a varias de las películas contendientes este año.

En el caso de "Frost/Nixon" contó con la ayuda de Anne Hathaway, candidata al Óscar a la mejor actriz, en un número en el que Jackman hacía de David Frost, el periodista que entrevistó al ex presidente estadounidense Richard Nixon, al que recreó Hathaway.

En un giro irónico, ambos acaban enamorados el uno del otro, cuando en realidad las preguntas de Frost provocaron que Nixon reconociera todos los abusos de poder durante su mandato ante la opinión pública.

Jackman, de 40 años, considerado el hombre más sexy del mundo por la revista People, optó por reinventar a Billy Crystal, que presentó estos premios en ocho ocasiones, a través de un ejercicio más cercano al show teatral de Broadway, repleto de energía y dinamismo.

Y demostró así porqué se llevó el Emmy en 2005 por la presentación de los premios Tony, los Óscar del teatro.

El australiano abandonó el escenario tras exclamar: "¡Estos son los Óscar! ¡Éste es mi sueño! ¡Soy un perro callejero! ("slumdog" en español) ¡Soy el lector ("the reader")! ¡Soy el luchador! ("the wrestler") ¡Soy Lobezno! (en alusión a "Wolverine", su próximo papel, que ya interpretó en la saga "X-Men").