El cantante español Alejandro Sanz (i) interpreta "Looking for paradise" junto a la estadounidense Alicia Keys (d), durante su actuación en la gala de entrega de los Grammy Latino 2009 celebrada el jueves. Foto: PAUL BUCK/EFE
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Al escuchar la discografía de Alejandro Sanz es fácil darse cuenta que las letras de sus canciones son una radiografía sentimental de sus experiencias.

A través de su singular voz y su guitarra flamenca hemos sido testigos y cómplices de las vivencias de aquel joven enamorado de su amiga y del muchacho con el corazón "partío"; también hemos conocido al padre que sólo se le ocurre amar a su hija (Manuela), al aprendiz que se hizo especialista en hacer daño y ahora, con su nuevo álbum Paraíso Express, al artista y hombre maduro que afirma haber encontrado el equilibrio interior.

Entonces, ¿cómo es para Sanz saber que sus canciones son un escaparate de su condición humana y, sobre todo, qué se siente vivir con el corazón abierto o, como él dice, con el alma al aire?

"Las situaciones que cuento y la manera de sentir probablemente sean iguales a la de mucha otra gente. Componer sí es una forma de abrir el corazón, es cierto, pero al mismo tiempo sin mucha exposición porque el resto de la gente está en la misma sintonía", explica Sanz en las oficinas de Warner Music de Miami. 

"Entonces, es curioso porque creo que cuento la intimidad de otras personas más que la mía, es como hacer una crónica desde los sentimientos que al final son comunes".