Es pura coincidencia que This Is It llegue a las pantallas al mismo tiempo que el cineasta polaco-francés Roman Polanski esté esperando en la cárcel la petición de extradición por un delito que cometió hace más de 30 años.
Pocos meses después de la muerte de Michael Jackson, todo el mundo sigue teniendo una opinión, fundada o no, acerca del famoso cantante.
Pero al igual que Polanski, no es fácil distanciar la persona del artista.
This Is It lo consigue.
A lo largo de poco más de 100 minutos, el cineasta Kenny Ortega –realizador de la trilogía High School Musical– resume el proceso de creación del show This Is It, una serie de conciertos que Jackson tenía previsto llevar a cabo en Londres pero que debieron ser cancelados después de su muerte.
Ortega, quien tuvo las funciones de codirector de tal espectáculo, entre otras, acierta en numerosos niveles y, cabría decir, lo hace sorprendiendo a propios (los fans del músico) y extraños (aquellos que siempre han mantenido una mirada algo cínica hacia él, especialmente debido a su idisioncrásica personalidad y a las acusaciones que fueron formuladas en su momento contra él).
This Is It –editada a base de las grabaciones de los ensayos en el Staples Center de Los Ángeles– huye de polémicas y tópicos, y se limita a adentrarse en la mente de un artista, un creador, un genio de la música que en todo momento sabía lo que quería: el movimiento coreográfico justo, la nota músical acertada, la imagen más impactante.
En el documental, que en ningún momento cae en instantes lacrimógenos –algo que hubiera sido muy fácil hacer, aunque no justo ni para Jackson ni para el espectador–, Ortega nos sumerge en un mundo creativo en el que nunca se había tenido la oportunidad de ver al intérprete de Thriller.











