Según Atkins, inventaron deliberadamente las historias más disparatadas cuya veracidad o no habría podido demostrarse fácilmente si los periodistas se hubieran molestado en llamar al famoso en cuestión o a su agente.

Atkins afirma que llegaron a ofrecerle en algunos casos hasta 600 libras (660 euros) a cambio de la falsa información suministrada.

Algunas de esas historias fueron reproducidas luego por otros medios o agencias y terminaron dando la vuelta al mundo.

Atkins y su equipo pasaron casi dos años en Estados Unidos y la Europa del Este explorando la psicología de la cultura del famoseo y han hecho una película que critica los intentos de la prensa de explotar ese mundo.

Los documentalistas se informaron sobre el paradero de los famosos de forma que sus invenciones tuvieran un mínimo de credibilidad, pero en ningún caso, según afirman, se inventaron pruebas en apoyo de sus asertos.

El equipo de Atkins se dedicó a llamar a los números de teléfono publicados por los tabloides para animar al público a proporcionar alguna información que pudiera ser de interés general.

Fruto de esa intoxicación informativa deliberada, The Sun publicó que el director de cine y ex esposo de Madonna, Guy Ritchie, había salido con un ojo morado de un pub, debido, según sus informantes, a que había estado lanzando al aire unos cuchillos tras haber tomado unas copas de más. EFE