Tanto echar mentiras para nada. Ahora sí que Pablito Montero está viendo su suerte. Ya me imagino su cuadro: rodeado de puros tipos con caras de pocos amigos, rufianes de lo peor, comiendo comida horrible, sin poder dormir… ¡Ay, guácala!, eso debe ser el meritito infierno.
Bueno, la verdad no debería de extrañarnos que lo hayan encarcelado. Era algo que debimos sospechar desde que lo entrevistamos hace un par de semanas, ¿se acuerdan? Nuestra única intención era hablar con él para que nos dijera en qué consistiría su participación en un concierto benéfico que se realizaría a finales de este mes en Los Ángeles. Pues ya vieron los resultados. Encontrarlo fue toda una faena. Luego, cuando por fin nos hizo el favor de contestarnos, casi casi teníamos que sacarle las palabras con tirabuzón. Pero ahora sabemos por qué.
El muy nefasto ya sabía cómo le iba a ir en la última audiencia que tuvo con el juez en Miami el lunes. Él sabía lo que iba a pasar, y por eso se mostró tan poco eufórico cuando le preguntamos sobre el concierto. Claro, el hecho de que hubiera salido positivo en los análisis toxicológicos iba a impedir que viniera a dar el show. Él lo sabía, pero no nos los dijo, obviamente. Desde entonces estaba como amargado porque ya se dio cuenta de que sus vicios pueden más que él, que está preso en ese infierno, que seguramente debe ser más horrible que la cárcel en la que ya pasó varias noches. Mírenlo en la foto del fichaje. ¿A poco no se ve fatal?
¿Ahora a quién culpará de sus desgracias? ¿Seguirá diciendo que somos los medios los que le traemos mala leche? ¿Por qué insiste en hacerse el niño bueno? Por eso siento pena por él, porque vive en una negación que no le permite ver $ás allá de su nariz.
Ahora los que lo contrataron para el concierto benéfico se quedaron sin artista, porque a Pablito de seguro lo castigarán cancelándole la visa de trabajo. Lo que me alegra es que parece que por lo menos en Estados Unidos nos libramos de la terrorífica gira con la que amenazaba, la de Fuego en la sangre, con otros dos pesados horrorosos, Eduardo Yáñez y >bd 1 A propósito, un víborolector me escribió para decirme que Los tres García no fueron Pedro Infante, Luis Aguilar y >bd 1 ¿Y qué les parece el nombre tan ridículo que le puso Lupillo Rivera a su hijo? Bueno, al último que tuvo, porque ya ven que ha tenido como 10 con distintas mujeres. Le puso Lrey, que si en español suena absurdo, en inglés no se diga. Me pregunto si los padres piensan en el futuro de los niños cuando les escogen el nombre. ¿Piensan en lo complicado que es a veces pronunciarlo? ¿Y no se diga escribirlo? ¿Por qué hacerles la vida cansada? Ya bastante estigma es ser hijo de un cantante tan broncudo y enojón como el Lupillo. ¿No es suficiente castigo ese? ¿Y qué onda con... Alejandra Guzmán? Se los dije, está más loca que una ca$. Primero se pone a ofrecer entrevistas a medio mundo, y luego contesta con puras evasivas y mentiras. Que Frida Sofía sí es bipolar, no, que siempre no. Que ella misma estuvo en un centro de rehabilitación, pero que no, que estaba “encontrándose a sí misma”. ¡Ay, que tipa tan chiflada! Y qué frases tan cursis escoge para decir que sí, que igual que Pablito, no puede con el vicio, o más bien, que el vicio puede más que ella, más que el amor por su hija, más que el amor por sí misma. Lo más absurdo es que sus representantes nos advirtieron que no hiciéramos preguntas sobre Frida. Excuse me: ¿hay algo más importante de que hablar con la cantante? No creo. Pero salió la misma, porque cuando le hicimos preguntas sobre la hija, respondió con tontería y media. Lo cierto es que eso de que todavía se anda buscando a sí misma, a sus 40 añotes, me pareció como sacado de un libro de esos de autoayuda de Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Otra pobre diabla. Lo bueno es que ya sabe el futuro que le espera a su hija, quien a sus 16 años, no está haciendo más que repetir lo que ha visto en toda su triste vida.











