Benjamin de Menil no tiene antepasados hispanos, pero su pasión por la música latina es más que evidente. Este neoyorquino de padre francés y madre estadounidense, que vivió durante siete años en Europa, tiene un sello discográfico que se ha dedicado de manera exclusiva a lanzar material relacionado a la cultura dominicana.
"Cuando vives en Nueva York, es muy fácil escuchar salsa y música cubana, pero también bachata moderna", dice el productor vía telefónica desde La Gran Manzana. "Pero lo que más me gusta es la música dominicana tradicional; y la descubrí por casualidad, un día del año 2000 que me encontraba en el tren subterráneo y conocí a Super Uba [Ubaldo Cabrera], un cantante dominicano que la interpretaba".
De Menil cree que su devoción por la bachata tradicional responde no sólo a su interés en las formas más antiguas del folklore con influencias africanas, sino también a su fascinación por la "música de guitarras".
"Super Uba me presentó a Edilio Paredes, un compatriota suyo que también vivía en Nueva York y que es toda una leyenda de la guitarra en República Dominicana, porque ha tocado con todo el mundo por allá", prosigue.
Poco después de este encuentro, De Menil grabó a los dos artistas y lanzó el primer disco de su flamante sello independiente, iASO, cuyo extraño nombre proviene de una diosa griega. "Al comienzo todo fue muy difícil, pero con el paso del tiempo logramos obtener distribución en Francia, Inglaterra, España y Canadá", se enorgullece el productor.
El siguiente paso fue viajar a República Dominicana —un país en que De Menil nunca había estado— para recuperar las grabaciones originales hechas por los pioneros de la bachata entre la década del 60 y la del 80, con la intención de arreglarlas del mejor modo posible y reunirlas en Bachata roja, un excepcional recopilatorio que se lanzó en Estados Unidos a fines del año pasado.
"Fue muy difícil encontrar esos registros, porque su disponibilidad es verdaderamente limitada", explica el productor. "Muchas de las canciones tenían una calidad de sonido que no correspondía a los estándares modernos, porque habían sido grabadas completamente en vivo, a veces con un solo micrófono; pero eso les daba un encanto que resulta imposible de encontrar en las producciones que se hacen con tecnología avanzada, y que yo he tratado de reproducir en las grabaciones que se han hecho luego en mi estudio".
El disco incluye interpretaciones de varios de los veteranos artistas que se presentarán mañana en el muelle de Santa Mónica: Ramón Cordero, "El Chivo Sin Ley" y, por supuesto, Edilio Paredes. El evento contará también con la presencia de Joan "El Duque" Soriano, un músico que, a pesar de su juventud, interpreta la bachata a la vieja usanza.
Pero la sorpresa mayor de la jornada se encuentra en el acto de apertura, que le corresponderá a Puerto Plata –cuyo nombre real es José Manel Cobles–, un cantante de 85 años que fue sacado del retiro musical por De Menil y Paredes.
"Puerto Plata empezó a cantar y a tocar en los años 50 con el Trío Primavera, pero nunca pudo grabar un disco, porque la dictadura de Rafael Trujillo [que se inició en el 30 y culminó en el 61] le hizo las cosas muy difíciles a todos los músicos tradicionales en República Dominicana, a los que consideraba de clase baja", explica De Menil, que se convirtió hace poco en el productor, ingeniero y editor de Mujer de cabaret, el primer álbum grabado y lanzado por Cobles en toda su vida.
Aunque De Menil considera que el término bachata se puede aplicar a toda la "música de guitarras" dominicana, el estilo de Puerto Plata remite inmediatamente a los boleros mexicanos y al son cubano, dos géneros con los que el experimentado maestro creció, ya que sus tíos se dedicaban a la interpretación de instrumentos como el piano, el bajo y la batería.
"Pero la verdad es que lo que más me interesa es la carpintería", dice el veterano músico desde su casa en Denver, donde vive desde hace casi 20 años. "Clavar clavos me ha permitido sobrevivir; la música no, aunque siempre la he mantenido como un hobby".
A pesar de su avanzada edad, Puerto Plata —cuyo apelativo artístico responde al nombre de su pueblo de origen— exhibe un carisma y un optimismo dignos de celebración. Cuando se le pregunta: "¿Cómo se encuentra?", responde: "Encantado de la vida y olvidado de la muerte".
Cuando formó el Trío Primavera, a inicios de los 50, Puerto Plata empezó a frecuentar La Joya, un barrio de Santiago (una de las ciudades principales de República Dominicana) que era el epicentro de las actividades musicales, pero que también era muy peligroso y se encontraba lleno de burdeles.
"Yo me crié escuchando a [los cubanos] Beny Moré y Panchito Riset, pero después me gustó mucho lo que hacía [José] Feliciano, de Puerto Rico", comenta el artista. "Tengo además influencias del vallenato colombiano, que se escuchaba también en mi país".
A pesar de la reputación festiva que tienen algunos de los músicos dominicanos y de la picardía que se insinúa en sus propias interpretaciones, Puerto Plata dice que él siempre se ha portado bien.
"Tengo 85 años y nunca me han puesto una argolla en la muñeca", comenta con una risa. "Creo que se lo debo agradecer a mi abuela, que era toda una dictadora. ¡Con ella en la casa, ya no necesitábamos a Trujillo!".














