MÉXICO, D.F.— Deslumbrados por una vertiginosa popularidad que trajo consigo días de glamour, aplausos, reconocimientos y dinero a manos llenas, algunas estrellas entraron también en el mundo de las drogas y pusieron en peligro su vida.
Lupita D’Alessio, Yuri, José José, Sasha S’kol, Alonso Echánove, Johnny Laboriel, Pablo Montero, Roberto Palazuelos, Alejandra Guzmán, Carmen Campuzano y Juan Osorio, entre otros, estuvieron durante mucho tiempo en el lado oscuro de la fama.
Unos, instigados por "amigos", otros para soportar el ritmo de trabajo de una carrera en ascenso y varios más porque no supieron asimilar el cambio drástico de su vida, prefirieron ingresar a un mundo de espejismo del que con base en tratamientos, pero principalmente con fuerza de voluntad lograron escapar.
Pocas veces la prensa se hace eco de su recuperación, como es el caso de Pablo Montero. En fecha reciente, el cantante fue felicitado por el juez Jeffrey Rosinek, luego de aprobar un segundo examen antidoping en su programa de rehabilitación.
Sin embargo, le advirtió que tenga cuidado porque "en su negocio muchos de sus amigos están envueltos en drogas". El intérprete de Franco Reyes en la telenovela Fuego en la sangre, salió limpio de anfetaminas, cocaína y marihuana.
Ante esa situación, y sin ser explícito sobre los motivos que lo condujeron al vicio, ha dicho que es "un guerrero" por luchar contra ese obstáculo. "Siempre he participado en muchas campañas. Creo que cuando vives algo difícil puedes ser un buen ejemplo, ya que lo mejor es contarlo para poder ayudar a más gente", comentó.
En agosto de 2007 Montero fue arrestado en Miami Beach por conducir un vehículo de manera errática. Al ser inspeccionando por los policías se le encontró una bolsa con cocaína.
De entre las historias que se tejen hay algunas que hasta el momento no encuentran un final feliz, como sucede con el cantante argentino Charly García. Internado en un hospital desde el 14 de junio pasado, evoluciona de manera favorable ante la neumonía que padece, pero al salir tendrá que someterse a un tratamiento antidroga.
El actor Roberto Palazuelos lleva varios años rehabilitado. En junio de 2002 declaró: "Hace seis años yo fui la primera persona del ambiente artístico que se pronunció adicto a las drogas; detrás de mí vinieron Alejandra Guzmán, Erik Rubín y otros".
En la actualidad el llamado "Diamante Negro", además de su faceta actoral, trabaja de forma activa divulgando los peligros que causan el alcohol y las drogas, especialmente en la juventud.
Fue por una entrevista que el público se enteró que Sasha S’kol estuvo apartada de los escenarios debido a un tratamiento de rehabilitación debido a su adicción a la cocaína y a sufrir bulimia.
"Hay ciertas cosas que yo hacía o dejaba de hacer a raíz de mi adicción, las cuales afectaban la relación directa con mi público. Una manera directa de pedir perdón fue admitir mis errores", declaró.
Alejandra Guzmán estuvo a punto de perder la vida por su adicción al alcoholismo y los estupefacientes. Ahora recuperada, reveló: "Tuve que llorar, decirle adiós a mucha gente, dejar de tomar y de hacerme daño. Yo lo hacía como cualquier roquero de la época, pero al ver lo que le sucedió a Janis Joplin me di cuenta que sí te mueres y te lleva la fregada".
Juan Osorio, el conocido productor de telenovelas, fue alcohólico y drogadicto, pero gracias al apoyo de la cubana Niurka Marcos, quien fue su pareja sentimental durante mucho tiempo, logró rehabilitarse.
Poco después, montó la obra de teatro Entrevístame: me llamo Juan y soy adicto, con la que intentó ayudar a otros a salir de sus adicciones. "Quiero que la gente conozca mi caso para que vea que esto no es un juego y te puede llevar hasta la muerte", apuntó en aquel entonces.
La cantante veracruzana Yuri, quien hoy profesa el cristianismo, fue un icono del pop en la década de los 80. Autonombrada como "La Madonna mexicana" se vio inmersa en los excesos que la llevaban de la euforia a la depresión severa.
De ahí que admitió haber tenido una vida sexual muy desenfrenada. "Los hombres eran mi debilidad; la falta de carácter y el no conocerme a mí misma hizo que yo optara por cosas que no quería hacer".
Otra artista que durante años se internó en clínicas especiales para acabar con su adicción fue Lupita D’Alessio. Y no sólo ella consumió sustancias no permitidas: también lo hicieron sus hijos Jorge y Ernesto. Este último lo aceptó en fecha reciente cuando su padre Jorge Vargas lo declaró: "Él mencionó que yo había probado la coca; yo no tengo nada que esconder, por supuesto que sí probé la coca y la marihuana", comentó sin abundar en detalles.
El actor Alonso Echánove, ganador en dos ocasiones del premio Ariel por su participación en las películas Mentiras piadosas (1988) y Modelo antiguo (1992), es un ejemplo más de fuerza de voluntad y amor a la vida.
Padeció seis infartos cerebrales, cinco preinfartos, estuvo internado en cuatro psiquiátricos, ocho clínicas de rehabilitación y un anexo, un centro donde los enfermos son internados aún contra su propia voluntad.
"Por las drogas dejé de amarme a mí mismo, a mi esposa, a mi hija, a mi familia. Perdí la dignidad y nunca pensé que fuera a llegar a tanto", dijo el artista que en breve aparecerá en la película 2033.













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