Sí, ¿cómo es posible que Jenni Rivera se pusiera al tú por tú con un fanático? Jenni es de las mías, debo confesarlo. Es macha y no se raja, como dicen que son las de Jalisco. Pero ahora sí que se pasó de lanza al haberle partido la maraca a un cristiano… y en público. Ya han de haber oído el chismazo de que estuvo detenida el fin de semana en Carolina del Norte por, supuestamente, haber agredido a un hombre. Casi lo convierte en alcancía al pobre con el microfonazo que le dio en la ceja. Todo porque, aparentemente, alguien lanzó unas latas de cerveza al escenario y esa mujer, que ya sabemos que es de armas tomar, se molestó tanto que retó al agresor a que subiera al escenario, ya saben, con su vocabulario bien florido, que Niurka Marcos ni que nada.
Ahí comenzó la trifulca. La esposa del descalabrado dijo a la prensa que el marido venía del baño y que ni cuenta se dio de lo que pasaba, pero el muy sonso levantó la mano. Y ese fue su error. El agredido, que se llama Óscar Alexander Paz, creyó que Jenni estaba pidiendo un voluntario para que bailara con ella, como es común en su espectáculo. Cuando menos pensó, dos guardias lo subieron al escenario y de repente, ¡rácatelas!, sin decir ni agua va, que Jenni le acomoda un golpe en la cabeza. Bueno, antes de sacarle el mole sí lo insultó y le dijo todo eso que tiene que tiene que ver con la hombría, con los "destos" y con otros detallitos que aquí no se pueden mencionar, porque La Víbora será lo que quieran, pero lo decente no se lo pueden cuestionar. El caso es que el pobre, todo atarantado, no supo ni por dónde le llegó ni por qué. Él quería echarse unos pasitos sabrosones con Jenni y miren con lo que le salió.
Yo lo que me pregunto es: ¿por qué la cantante tuvo que recurrir a la violencia? ¿No le bastó con ver esas situaciones frecuentemente en su casa, entre sus hermanos? ¿No le parece suficiente lo que ha vivido como para seguir con el mismo patrón de agresividad en su vida? A uno de sus hermanos lo detuvieron por portar un arma, Lupillo se moqueteó varias veces a su ex esposa… Ella misma fue víctima de la violencia doméstica. O sea que además de vivir este tipo de experiencias en su vida personal, ¿también es necesario llevarlas a su vida profesional? Aventar una lata de cerveza al escenario no justifica una reacción como la de Jenni. Si tanto le molestó, hubiera pedido a seguridad de detuvieran al pelafustán ese y lo sacaran, y que siga el show. Pero no, había que demostrar quién tiene el poder. Al final de cuentas, la cantante fue llevada a la cárcel (esta que ven es la foto de la ficha), tuvo que pagar una fianza, y ahora tendrá que regresar a Carolina del Norte en julio para responder a los cargos. Y falta la demanda que le va a acomodar la víctima, eso ni lo duden. A final de cuentas, ¿quién perdió más?
Que no es cierto. Así responde Niurka Marcos cuando se le pregunta si la vetó Televisa por andar hablando mal de sus ejecutivos, sólo porque le cancelaron un programa que estaba produciendo y que no le gustó a los meros meros de la televisora. Imagínense el calibre de la serie, que incluye entrevistas con personas tan indeseables como el ex de Tatiana, Andrés Puentes, y en una cama ¡Fuchi! Así, yo hasta regresaba a la corrientucha esa a Cuba.
¿Y qué onda con... Cristian Castro?
O más bien, ¿qué onda con las tontitas que andan con él? ¿Qué no se dan cuenta de que este tipo se porta como un desequilibrado mental? De verdad, no exagero. Ya le sabemos muchas, pero muchas mañas, pero aún así no parece que tenga ganas de enmendar su vida. Él anda por el mundo fresco, como lechuga. Primero supimos que golpeó a su todavía esposa, Valeria Liberman, luego que también le puso sus catorrazos a su madre, Verónica Castro.
También sabemos que tiene cambios abruptos de temperamento, y él mismo lo ha reconocido. Lo que quiere decir que, de verdad, hace honor a su herencia. La diferencia es que su padre, El Loco Valdés, aunque feo es muy simpático, y no se sabe que ande con esas cosas raras como las del hijo. Les cuento esto porque esta semana vi unas imágenes de paparazzi en la televisión en las que Cristian está muy acarameladito con una chica. La pobrecita ingenua se ve tan feliz, tan enamorada. De seguro no sabía el monstruo que tenía al lado. Mi consejo sincero es que hay que huirle a ese mequetrefe. Les juro que es para tenerle miedo. Como a cualquiera que golpea a una mujer, hay que calificarlo mínimo, como lo hace Paquita la del Barrio en su canción Rata de dos patas: como un adefesio mal hecho, como un bicho rastrero.













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