Aunque el nombre delata rápidamente su origen latino, Omar Torrez es en realidad un producto de diferentes culturas.
"Mi padre nació en Puebla, México y llevaba en sus venas sangre española e italiana", recuerda el guitarrista, que se presenta con su agrupación esta noche en el Hotel Café de Hollywood. "Mi madre tiene raíces nativoamericanas, así como parientes que provienen de Europa del Norte".
Esta pluralidad de orígenes se refleja en la diversidad musical que ostenta The Beat Outside, el nuevo trabajo de este virtuoso guitarrista, que nació y creció en Seattle, pero que no parece tener influencia alguna del movimiento grunge que surgió por allá en la década de los 90.
El que sí parece ser un referente esencial para Torrez es el mayor icono rockero de la ciudad, hasta el punto de que fue uno de los finalistas de la Competencia Nacional de Guitarra Jimi Hendrix que se lleva a cabo en Seattle.
"Hendrix es importante para mí, pero yo llevo encima muchas más influencias", explica el músico, que vive en Los Ángeles desde 2003. "Cada persona crece con un folklore distinto, dependiendo del país en que nace; en mi caso, el folklore fue una mezcla de varias cosas, porque mi padre escuchaba tanto a The Beatles como a Hendrix, además de guitarristas de flamenco como Sabicas, Carlos Montoya y Juan Serrano".
El padre de Torrez, Fernando (que falleció en 2007), parece haber dejado una profunda huella en su hijo, ya que además de ser mencionado de manera frecuente en la conversación, es quien recibe la dedicación principal en el nuevo disco de Omar.
"Él tenía tendencias muy artísticas; empezó con un programa de radio en México, donde cantaba canciones tradicionales, y formó parte del Ballet Folklórico de Puebla, con el que hizo giras por todo el país", recuerda el entrevistado. "En Seattle le gustaba tocar en las fiestas canciones que encantaban a las mujeres, como rancheras y boleros. Esa fue mi educación".
La diversidad de influencias se puede notar ampliamente en uno de los surcos del disco, una versión de Little Wing —célebre tema de Hendrix— que muestra no sólo la admiración de Torrez por el afamado rockero, sino también su gusto por el flamenco, ya que la canción se ve sometida a un tratamiento musical muy propio de Andalucía.
"De un modo u otro, ese tema me sirve para plasmar todo lo que escuché y fui asimilando mientras crecía: la alocada música psicodélica estadounidense y el estilo español para tocar la guitarra", reconoce Torrez. "Es una muestra de lo que soy".
Hace algún tiempo, Torrez fue llamado "el Hendrix latino" en un diario angelino. "Bueno, es mucho mejor a que me hayan llamado el Britney Spears latino", comenta él con una risa. "Muchas personas, incluyéndome, consideran que Hendrix fue uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos, al menos en el instrumento eléctrico, y ser comparado con él es un gran honor".
De todos modos, a pesar de que varias de las composiciones de Torrez —que canta sus propios temas— tienen una impronta de funk duro que puede recordar al legendario guitarrista, el músico mexicoamericano asegura que su estilo para los solos se inspira en otras fuentes.
"Viene de los guitarristas españoles de flamenco y del blues antiguo que tocaban BB King y Albert King", comenta. "Me interesa el sonido que fue creado por comunidades que en algún momento fueron oprimidas, como la afroamericana y la chicana".
Pero Torrez se encuentra firmemente decidido a demostrar que su estilo tiene muchas más ramificaciones, incluyendo la tendencia latinoamericana que se exhibe generosamente en la flamante placa, pero que se había plasmado ya en los títulos de dos de sus lanzamientos anteriores (Sangre mía y La danza en mi corazón).
Además, uno de sus discos incluía una versión de La llorona que el mismo músico cantó en español (a pesar de que la entrevista se llevó a cabo en inglés, el idioma con el que se siente más cómodo).
"Soy un estadounidense, pero mi padre me dejó ver que no soy necesariamente igual a otras personas nacidas en este país", explica el músico. "La cultura anglosajona es para mí algo de todos los días, mientras que la mexicana tiene un aura muy mística, que se relaciona con mis antepasados, con mis viajes y con el descubrimiento de mis raíces".
El rótulo de "Jimi Hendrix latino" ya había sido adjudicado a otros guitarristas, entre los que destaca Carlos Santana, el afamado músico mexicoamericano que parece también haber influenciado el estilo de Torrez, aunque no sea mencionado entre los favoritos del entrevistado en sus notas de prensa.
"Me gustaron mucho sus dos primeros discos y él es ,ciertamente, una de mis influencias; pero resulta arriesgado compararse con él, porque marcó un estilo tan definido que cualquiera que toque una guitarra con tonos blueseros y congas al lado puede ser acusado de ser un simple imitador suyo", precisa Torrez.
Cuando se le pregunta por los artistas latinos que han dejado huella en su estilo, Torrez recuerda a su abuela escuchando al trío Los Panchos, a su mamá con los discos de Silvio Rodríguez y a su padre con las grabaciones de los grandes guitarristas españoles.
"Pero, curiosamente, a él le gustaba también la música afroamericana de James Brown y Muddy Waters, que no eran demasiado populares en México y que me marcaron mucho, del mismo modo en que lo hizo el sonido Motown", concluye el artista.










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