Si alguna vez has manejado por la autopista 134 en Burbank, hay un edificio que resalta por encima de todos: en lo más alto del mismo sobresale un sombrero inmenso, de color azul, con estrellas a su alrededor, que recuerda al que lucía Mickey Mouse en Fantasia, el clásico animado de Walt Disney.
La referencia no es casual. Dicha estructura es donde los artistas de los estudios Disney crean las producciones animadas que luego forman parte de los recuerdos de los espectadores durante años.
Inaugurado en 1994, cuando en la factoría de los sueños disfrutaban del éxito de The Lion King, el lugar fue inicialmente previsto que fuera el parque de atracciones Disneyland… o al menos ese era el objetivo del mismísimo Walt, quien pretendía que las instalaciones se extendieran hasta los pies del Parque Griffith.
Pero el plan se alteró considerablemente y, tal y como una representante de la compañía comentó durante un paseo por el edificio esta semana, en lugar de Disneyland "hay una autopista y un cementerio", en referencia a Forrest Lawn (donde, por cierto, resta Walt Disney en un lugar secreto).
En un recorrido por el edificio de animación de los estudios, que tuvo lugar durante la promoción de Bolt —que se estrena mañana—, quedó bien claro que hay dos clases de oficinas: las que carecen de personalidad y se limitan a dividir a sus empleados en cubículos distribuidos ordenada, pero aburridamente; y las que se convierten en un lugar no sólo de trabajo, sino también de diversión, creatividad y magia.
Este último es el caso que aquí concierne.
Entrar en dicha instalación es como adentrarse en una película de ciencia ficción de los 50; ya en las oficinas, las áreas se dividen en películas: a un lado se encuentran los artistas que han estado trabajando durante los últimos tres años en Bolt y que pronto verán sus dibujos, pinturas y pósters sustituidos por la futura producción animada del estudio, Rapunzel; y al otro lado está en pleno proceso de creación The Princess and the Frog, un retorno de Disney a la animación en dos dimensiones (debido a que el filme está ambientado en Nueva Orleans, los cubículos y áreas de trabajo están decorados como si se tratara de dicha ciudad, con barandas que recuerdan su arquitectura y señales con nombres de calles como Bourbon Street).
Durante los últimos años, el cine animado ha vivido una verdadera resurrección, especialmente debido a la animación creada por computadora en tres dimensiones: cintas como Toy Story, Shrek, Finding Nemo, Madagascar, Ratatouille y la reciente Wall-E han batido récords de taquilla y han entusiasmado a las audiencias de todo el mundo.
Pero tal triunfo ha sido a expensas de la animación tradicional que definió a Walt Disney desde que en 1937 estrenara Snow White and the Seven Dwarfs.
En la última década tal animación, conocida como "en dos dimensiones", fue dejada de lado. Pero gracias a The Princess and the Frog —que tiene de protagonista a la primera princesa afroamericana en la historia del estudio y que también es un musical, siguiendo así la tradición de cintas como Beauty and the Beast o The Little Mermaid—, se espera que tal estilo vuelva a contar con el apoyo popular.
Pero The Princess and the Frog no llegará hasta el día de Navidad del año que viene. Antes, o mejor dicho, en unas horas, se estrenará Bolt, y lo hará en miles de salas, 900 de las cuales la proyectarán en tres dimensiones digital, que requerirá al espectador ponerse unas gafas para experimentar la espectacularidad de la cinta.
Esta narra la historia de un perro llamado precisamente Bolt (John Travolta) que es la estrella de una serie de televisión donde encarna a un can superhéroe. Lo que él no sabe es que en la vida real carece de los poderes que emplea en la producción, por lo que a todas horas cuida de su dueña, la joven actriz Penny (Miley Cyrus) con la fiereza de su personaje. Pero un día Bolt se pierde y es enviado de Hollywood a Nueva York. De regreso a su hogar descubrirá que en realidad, es un perro normal y corriente; pero también conocerá a Mittens (Susie Essman), una gata callejera, y a Rhino (Mark Walton), un hámster fan suyo, que le enseñarán el verdadero valor de la amistad.
En la breve conferencia de prensa de promoción Travolta destacó la labor de los dos jóvenes directores Chris Williams y Byron Howard. "Nunca en mi vida había sido dirigido con tanta precisión", reconoció el popular actor que lucía una barbilla, quizás para disimular un cierto problema de sobrepeso.
"Fue un nuevo proceso para mí. Siempre me he sentido cómodo frente a un micrófono, porque de niño solía prestar mi voz para anuncios de televisión. Pero no tenía ni idea de cómo funcionaba una película animada. Cómo era creada. Y es un verdadero acto de fe. Tienes que confiar en los directores para que te lleven allá donde te necesitan".
Su intervención en largometrajes de acción como Broken Arrow o Face-Off le ayudó a moldear su caracterización sonora de Bolt, en referencia a las varias persecuciones y batallas que se muestran en el filme, especialmente al principio. "En ocasiones me preguntaba si necesitaba ser Clint [Eastwood] o tenía que pretender que estaba de nuevo en Broken Arrow", bromeó.
Su interés por prestar su voz a una producción animada surgió a raíz del éxito de "amigos míos como Tom Hanks o Robin Williams en películas como Toy Story o Aladdin", relató. "Yo esperé al proyecto adecuado, en el que todas las piezas encajaran. Me ofrecieron otros filmes", pero no fue hasta que supo acerca de Bolt que aceptó el desafío.
John Lasseter, productor ejecutivo del filme y principal dirigente de Pixar Animation Studios, tomó posesión del cargo de supervivor de animación de los estudios Walt Disney cuando estos adquirieron Pixar. Fue entonces cuando este vio Bolt y animó a sus responsables a llevar a cabo numerosos cambios (entre otros, el director original, Chris Sanders, abandonó la producción, y el título inicial, American Dog, fue reemplazado por el del nombre de su estrella canina).
Para Lasseter, también presente en la conferencia de prensa, el secreto del éxito de Pixar es "hacer cine animado de calidad. Todo depende de contar una buena historia" y resalta el hecho de que por mucho que se diga que los filmes Disney se parecen ahora a los Pixar, "la base de todo está en Walt Disney y nosotros seguimos su filosofía".
Algo más sobre la película: Miley Cyrus, estrella de pop juvenil, y John Travolta, quien ha triunfado en musicales como Greasey Hairspray, cantan un tema juntos, I Thought I Lost You, que se escucha durante los títulos de créditos finales del filme.