(FOTO:Reforma)
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LOS ÁNGELES, EU, 7-Oct .- Eduardo Verástegui camina de un lado a otro preocupado, rezando para que las mujeres que llegan a abortar se arrepientan.

El día está gris y frío, casi tanto como la triste realidad que se desarrolla minuto a minuto en las decenas de clínicas de aborto que existen en esta ciudad.

El actor y productor mexicano se pierde entre las decenas de activistas pro-vida que tratan de disuadir a las interesadas en interrumpir su embarazo.

Verástegui trata de llamar la atención de algunas de las mujeres que llegan a la clínica, pero la mayoría lo ignora.
En ocasiones, hasta recibe amenazas de muerte de algunos de los acompañantes de las pacientes, pero ni eso lo desanima, al contrario, lo impulsa a seguir trabajando con más entusiasmo por la causa.

Finalmente llega Karen,  joven guatemalteca, cabizbaja, y Verástegui sale a su paso para pedirle dos minutos de su tiempo. Sin levantar la mirada, Karen acepta un poco desconcertada. El actor la invita a platicar y la desvía de su ruta: la entrada de la clínica de aborto.

Luego de una charla de varios minutos, que incluye ver un video en una camioneta, con estadísticas sobre el aborto, Karen toma conciencia de lo que estuvo a punto de hacer y, decidida, anuncia: "No, no voy a abortar". Esas palabras iluminaron los rostros de los activistas y se escuchó al unísono un "¡Gracias a Dios!"

"Llegué anoche a las 2:00 de la madrugada, no he dormido bien, cuando sonó el despertador según yo lo apagué y me volví a dormir un rato, pero volvió a sonar. Había una tentación enorme para no venir, pero mi misión era venir a este lugar así que me repetía una y otra vez tengo que ir, hasta que dije vámonos, así que me levanté y aquí estoy. No son coincidencias, son diosidencias", dijo Verástegui.

El actor, con la barba de varios días, comentó que no hay una misión más noble que la de ser la voz de aquellos que no se pueden defender.

"El aborto es un crimen, y el poder venir a estar afuera de las clínicas donde se practica el aborto todos los días, especialmente en mujeres hispanas, yo como latino me uno a todos estos soldados que están afuera, que tratan de hablar con las mujeres, muchas de ellas muy jovencitas, que vienen a abortar o a pedir informes o una cita para interrumpir su embarazo".

Explicó que la idea es tratar de disuadir a las que ya van decididas con información de las consecuencias de un aborto con charlas y un video.

"El video toca el corazón de algunas mujeres, es duro, pero es la realidad, a algunas les conmueve mucho, comienzan a llorar, después les explicamos algunas de las cosas que suceden dentro de la clínica y que ellas no se imaginan, o las consecuencias de un aborto, por ejemplo, la posibilidad de desarrollar cáncer de mama, o que pueden morir ahí dentro, que pueden quedar estériles por negligencia del abortista", dijo.

El también activista social anunció que a finales del próximo año abrirá una clínica pro vida en la misma milla en la que se encuentran nueve sitios de aborto.

ASÍ LO DIJO
"Yo me quito el sombrero, aplaudo y soy fan de cualquier mujer que de alguna manera estaba considerando un aborto y que, después de recibir información, decide jugársela y tomar el sacrificio de tener su bebé".
Eduardo Verástegui, actor.