Al conversar con Ridley Scott acerca de por qué en la primera década del siglo XXI está haciendo más cine que nunca, el realizador de Alien no duda en emplear una palabra clave (y que repitió un par de veces durante la entrevista).
La palabra en cuestión fue "madurez".
Gracias a su madurez profesional, Scott ha estrenado, durante los últimos ocho años, largometrajes tan interesantes (y algunos de ellos extraordinarios) como Gladiator, Hannibal, Black Hawk Down, Matchstick Men, Kingdom of Heaven y American Gangster (también presentó A Good Year, que fue ignorada por público y crítica).
Por supuesto, no hay quien niegue que tal filmografía resulta mucho más interesante que la que ofreció en los años 90, cuando sólo estrenó Thelma & Louise, 1492, White Squall y G.I. Jane…
Aunque una década antes sentó cátedra en el mundo del cine en general y de la ciencia ficción en particular con Blade Runner; además, en 1985 trató de definir el género de la aventura con la interesante aunque fallida Legend; y se puso tras las cámaras de dos de sus cintas más infravaloradas, Someone to Watch Over Me y Black Rain.
Todo ello después de debutar con The Duellists y definir las reglas del cine de terror con Alien.
Hoy, Scott, de 70 años —y hermano del también cineasta Tony Scott (firmante de filmes como Top Gun, Man of Fire y Spy Game)—, estrena Body of Lies, filme que combina elementos del cine de acción, suspenso y político, y en el que vuelve a trabajar junto a Russell Crowe, con quien ha colaborado en cuatro ocasiones (la quinta empezará a rodarse el año que viene: se trata de Nottingham, una nueva versión de las aventuras de Robin Hood con el sheriff de Nottingham como el héroe de la función).
Pero en el reparto de Body of Lies también destaca la presencia de Leonardo DiCaprio, que comanda el relato de principio a fin, y secundarios excelentes como Mark Strong (quien hoy también presenta RocknRolla), en el papel del jefe de los servicios secretos jordanos.
Este personaje, elegante, inteligente, honesto y, al mismo tiempo, implacable, sirve de balance en un mundo donde nada es blanco o negro. Representa un aspecto de la sociedad musulmana que raramente se ve en las noticias.
"Solemos ser muy estrechos de miras con esa cultura. Uno no puede ser tan parcial. Hay buena y mala gente por todas partes", reconoce Ridley Scott vía telefónica. "Y de eso hablé en Kingdom of Heaven, a través del líder [musulmán] Saladin, un excelente político y brillante estratega. También muy generoso en su comportamiento humanitario".
A pesar de que la promoción de Body of Lies sugiere una cinta de acción a raudales, esta está más implícita en los diálogos que en las explosiones y persecuciones. Mantener la tensión a través de los diálogos se consigue a través de "una combinación [de elementos]", reconoce el director.
"Cuando ruedas hay que tener presente que hay muchas escenas con diálogo y hay que mantenerlas ‘vivas’. El diálogo tiene su propia dinámica y eso añade ritmo. Y al final, uno piensa que ha estado mirando una película de acción, cuando no hay mucha".
Que tal tensión llegue a la pantalla se consigue "con mucha experiencia", responde entre risas. "Es algo que hago y no pienso cómo. Y no lo tengo presente cuando ruedo".
"Pero debe estar en el guión. Y nosotros empezamos con un excelente manuscrito [la novela de David Ignatius], increíblemente denso, pero con gran tensión. Era como tener en manos un John le Carré con ritmo. Adaptar tal material en un buen guión es siempre complicado. Lo importante es lo que uno mantiene y lo que uno elimina, porque un libro tal cual son cuatro horas, cuando una película sólo debería durar dos horas".
El libreto está firmado por uno de los guionistas más celebrados en Hollywood, William Monahan, quien ganó un Oscar por su labor en The Departed, también protagonizada por Leonardo DiCaprio.
Scott y Monahan se conocieron "cuando acabé de rodar Black Hawk Down. Recibí un guión que [William] había escrito y que se llamaba Tripoli. Esa iba a ser mi siguiente película, pero no terminó siendo así por diversos motivos", explica Scott.
"Trata sobre el cónsul William Eaton en Túnez. Allí condujo su propia guerra con el dirigente persa en Trípoli [actual capital del Líbano]. Es más o menos como Lawrence of Arabia. Luego trabajamos juntos en Kingdom of Heaven".
Tanto esta como Body of Lies se rodaron en parte en Marruecos, donde el cineasta y su equipo no vivieron ningún tipo de tensión o problemas. "Para nada. Marruecos es un lugar muy relajado. No hay tensión", explica aquel.
"Es un país que conozco muy bien: me encantan sus calles, su desierto, su arquitectura multicultural, con gran influencia del colonialismo francés —Casablanca es una ciudad brillante con arquitectura colonial extraordinaria".
Una de las características del cine de Ridley Scott es el empleo de la música, algo que resulta evidente en cintas como Alien, Blade Runner, Black Rain, Gladiator y Kingdom of Heaven. Para él, "la música es el diálogo final, el más importante, y tu última oportunidad de dar en la diana".
La relación entre Scott y Russell Crowe resulta inusual en el cine contemporáneo. Para el director, el secreto es que "cada actor es único y diferente. Russell es uno de los pocos camaleones del cine, capaz de transformarse en algo completamente distinto. Muchos actores cambian el vestuario, pero no el personaje. Actúan bien, pero se repiten. Russell lo cambia todo".
Y a Leonardo DiCaprio lo describe como "una fuerza de la actuación".
Alien y Blade Runner han inspirado decenas de producciones fantásticas y de terror desde sus respectivos estrenos en 1979 y 1982. Ridley Scott no ha regresado al género de la ciencia ficción desde entonces. Y este, según él, no ha cambiado "demasiado. Es difícil hacer algo distinto. Y es muy difícil hacer una película de terror que realmente asuste. Igual de difícil que hacer una comedia que haga reír", explica.
"Hay muchos híbridos, copias; se repite la misma historia una y otra vez. Una de las razones por las que no he hecho una película de ciencia ficción [desde Blade Runner] es porque no quiero repetirme. Pero ahora he encontrado dos historias que definitivamente me interesan", anuncia.
Scott mantiene un ritmo de trabajo intenso: los próximos cuatro años de su vida están repletos de proyectos. La rapidez con la que ahora rueda, en contraste con las dos décadas precedentes, es fruto de "la experiencia. Al principio solía tardar más para decidir qué hacer. Y no habían muchas opciones. Ahora tomo decisiones mucho más rápido. Es madurez y saber lo que quieres hacer", concluye.