CUESTIÓN FINANCIERA
Si algo cuenta en una inversión inmobiliaria es su ubicación. Tanto es así que entre los profesionales del ramo solemos decir que en bienes raíces todo se refiere simplemente a ubicación, ubicación y ubicación.
Luego de finalizado el reciente boom inmobiliario en Norteamérica se ha podido constatar esta verdad en más de una ocasión, pues aunque el precio de todo tipo de bienes raíces escaló a planos insospechados, los únicos inmuebles que han conservado la posibilidad de mantenerse en la cima de los valores del mercado son aquellos que gozan de una excelente ubicación.
Digamos que un inversionista está en busca de una propiedad que le produzca ingresos. Sea de índole multifamiliar o estrictamente comercial, para sus requerimientos las condiciones del vecindario constituirán un factor decisivo que tendrá enorme peso al momento de calcular el valor mercantil.
Dicho en otras palabras: una edificación puede ser demolida y se puede levantar inmediatamente otra en su lugar sin que se produzcan más cambios que los relacionados directamente con su estructura. Sin embargo, las diferencias entre un lote comercial que esté ubicado en una esquina y otro que se encuentre en la mitad de la cuadra son significativas, por conceptos de acceso y funcionamiento.
Lo mismo sucede con las propiedades residenciales. Si lo que se quiere es una casa para que en ella se desarrolle y crezca la familia, la tendencia es buscar en zonas donde existan buenas escuelas y que a la vez estén cerca de centros de recreación, trabajo, comercio, centros religiosos, comunales y de primeros auxilios.
Sin embargo, si la persona que desea comprar es soltera, los requerimientos cambiarán dramáticamente de acuerdo con los intereses específicos de cada cual.
Lo mismo pasa con aquellas propiedades que ya están zonificadas para albergar industrias, entidades relacionadas con la salud pública, la educación o para ofrecer servicios religiosos. Si se hallan bien ubicadas, su valor se incrementará constantemente.
Como ejemplo podemos citar toda propiedad inmobiliaria que esté junto a la costa o que tenga acceso al mar. Su valor será siempre superior a otra propiedad, similar en características pero que no tenga esa ubicación geográfica.
Yendo aún más lejos, pongamos como ejemplo un edificio de apartamentos que esté ubicado junto al mar. Aquellas unidades que gocen de una vista directa e ininterrumpida al agua serán más codiciadas y tendrán más valor en el mercado que las que no gocen de ese privilegio; inclusive, aquellas que estén en los pisos superiores serán, a su vez, más deseadas y su valor mercantil será mayor que las que se encuentren en los pisos inferiores; y todo ello debido a que el mar es irrepetible, irreproducible e insustituible.
Si usted está activo en el mercado inmobiliario, considere bien sus decisiones. Analícelo todo y asegúrese de que la propiedad va a satisfacer plenamente sus necesidades; pero siempre tenga presente: ¡ubicación, ubicación, ubicación!
J. A. ‘Tony’ Ruano es autor del libro ‘Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración’. Escriba a: tony@ruanobrokers.com.