SAN FRANCISCO.— Con un fuerte soplido, del corno francés salieron elefantes de larga trompa y enormes orejas.
No, no eran las alucinaciones de Dumbo; se trataba de uno de los múltiples conciertos que ofrecen la Sinfónica de esta ciudad y el Distrito Escolar Unificado de San Francisco(SFUSD por sus siglas en inglés) a pequeños de primero a quinto grado en las escuelas primarias de San Francisco.
Durante el concierto del Quinteto Latino, uno de los grupos participantes en 2008, las melodías y la ciencia se mezclaron en una sesión durante la que se identificó las partes del cuerpo y a la vez fueron presentadas ritmos latinoamericanos.
En un momento, los niños movieron entusiasmados sus brazos y, con una pizquita de imaginación, sus manos se convirtieron en colosales bestias de la selva o en rítmicos instrumentos de percusión.
Así transcurren los conciertos organizados por la sinfónica y el SFUSD que forman parte de la serie titulada Aventuras Musicales (AIM por sus siglas en inglés).
AIM es un programa gratuito de apreciación musical que se ofrece en todas las primarias públicas de San Francisco y que consta de cuatro conciertos anuales que vinculan las melodías internacionales con las materias regulares que los niños ven en clase.
Cuando participan en AIM, los niños generalmente reciben la visita en sus escuelas de grupos profesionales como el Quinteto Latino, y también asisten a un concierto en el Davies Symphony Hall, recinto donde la Sinfónica de San Francisco toca regularmente.
Adicionalmente, los pequeños reciben cuadernos con ejercicios para distinguir variados instrumentos y melodías. "Ellos [los maestros y la sinfónica] preparan a los niños para el concierto, para escuchar, para aprender, para tener esta clase de música en su vida", explicó Armando Castellanos, director del Quinteto Latino, grupo musical que ya ha participado en cuatro temporadas de AIM.
El programa de Aventuras Musicales, que celebra su vigésimo aniversario este 2008, anualmente beneficia a 23 mil niños de 75 escuelas públicas y a un número menor de escuelas privadas, según la coordinadora de programas educativos en AIM, Andi Yannone.
Este año el tema de los conciertos es: ‘The sounds of music’ (los sonidos de la música) y su propósito es vincular los sonidos emitidos por los instrumentos con las ciencias naturales. "Se trata de ver cómo hacemos el sonido; qué diferentes sonidos hay en la música: rápido, despacio, suave; y cómo se producen las vibraciones", señaló Castellanos.
Ron Gallman, director de educación para AIM, explicó que el programa se creó para enriquecer el entendimiento cultural y la comunicación entre los estudiantes. "[La música] enlaza nuestras culturas y se convierte en un elemento importante del entendimiento", dijo, y añadió que ninguna melodía cumplirá su función comunicativa si no tiene ningún valor para quien la escucha.
"Sabemos que la música es un lenguaje universal, y es absolutamente cierto, pero no puede ser realmente un lenguaje con valor significativo si solamente la escuchas en el elevador", expresó. Es por esta razón que los seres humanos desde pequeños deben escuchar música "de calidad" y entrenar su oído para distinguir "lo que es bueno y lo que no es tan bueno", añadió.
Armando Castellanos, quien comenzó su instrucción musical a los ocho años y es descendiente de abuelos mexicanos, coincidió con Gallman en que es importante ofrecer a los pequeños un programa musical que les eseñe a distinguir los ritmos y a la vez los vincule con sus raíces.
"Cuando era niño buscaba una persona que se pareciera a mí. Una persona que tocara esta clase de música, que hablara mi idioma y que tuviera un nombre latino, pero no la encontré. Los únicos lugares donde escuché a esta clase de compositores fue cuando toqué en el Caribe, en México y en otros lugares; pero no en los Estados Unidos", recordó.









